martes, 20 de noviembre de 2012

Silencio

 

No nevaba.
Ni niebla. Ni nubes.
Ni nieve.
Nada.
Nunca Nada.


  

323 comentarios:

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Rosa María Mañas Migal dijo...

La desperté, sus ojos me dejaban ver que además de estar un poco adormilada por lo temprano que era, tampoco quería que me marchase. La iba a echar de menos, a las dos. Tras desayunar y preparar mis bártulos, salimos. Llegamos a la estación, le di la pajarita que el día anterior había hecho para ella con tanto cariño. Subí al tren y le dije adiós a través de los sucios y empañados cristales del vagón.

Alejandro Ruiz Zamora dijo...

Tal fecha que no quiero recordar una familia pobre y humilde se quedó sin la figura paterna de la casa , debido al hambre , a la falta de trabajo y otras penurias más. El padre de la niña tuvo que dejar la casa y marcharse con todo el dolor de su corazón muy lejos de su familia , para poder ganar algo de dinero y dar de comer a su hija pequeña y a su pobre mujer. Toda la familia estaba muy triste porque el padre se iba , y él que vio a su hija llorar le hizo una pajarita de papel para alegrarla y le dijo que cada vez que viese esa pajarita se acordase de él, que siempre se tendrían en el corazón.
Y así la niña pudo sobrellevar mejor y entendió que su padre se tuvo que marchar por obligación y que volvería lo antes posible.
Y así desde aquella triste percha donde permanecía colgado y con mis bolsillos vacíos presencié el adiós tan doloroso de aquella familia.

Luis Daniel Expósito Nieves dijo...

Una fría mañana de invierno me desperté y me puse a desayunar, en ese momento vi una maleta y le pregunte a papá y mamá si nos íbamos de viaje a algún sitio. Ellos respondieron que no pero fuimos los tres juntos hasta la estación. Entonces mi padre me regalo una pajarita de papel que había escondido bajo su sombrero. Eso me hizo mucha ilusión , entonces me dio un beso y me cogió de la mano y me dijo que cuidara de mamá. En ese instante se subió al tren y se despidió de nosotras con lágrimas en los ojos. Nunca más lo volvimos a ver, sorprendí a mi madre llorando unas semanas después de la partida de papá. En ese momento no lo entendí pero cuando un año después quedaba huérfana al morir mi madre supe que mi padre murió cuando se fue. Ahora soy mayor, soy madre y comparte con mi familia todos los momentos al máximo. Aun conservo la pajarita de papel y recuerdo con tristeza aquella fría mañana.

Virginia García dijo...

Cuenta la historia de una familia humilde la cual se componía de un matrimonio y una hija. El padre, el cual tenía una mala situación económica tuvo que irse a otro país en busca de trabajo. Mientras hacía la maleta, veía la tristeza que reflejaba el rostro de su hija, y con mucho dolor tuvo que dejar a las dos personas que más quería en aquel lugar. Para que su hija no se olvidase de él le regaló una pajarita de papel y le abrazó, y se marchó hacia su destino dejando a su esposa desolada. Con ese regalo la niña nunca lo olvidó, y todos los días ella jugaba con la pajarita esperando la llegada de su padre.

Álvaro Toril Rayo dijo...

Todo comenzó en una gran tarde, en la cual invité a tomar café a una mujer que me enamoró.La amistad fluyó y fue a más,hasta el punto que decidimos comenzar una relación.Aquella relación era especial, basada en el respeto,comprensión por parte de ambos y en el cariño.
Esto hizo que un día nos planteásemos tener un hijo, y así lo hicimos. Fruto de esta relación nació una niña llamada Claudia.
Tras el paso de los años todo iba perfecto hasta que un día se declaró la guerra en nuestro país y tuvimos que marchar.
Mi mujer y yo no teníamos problema, el problema real era Claudia, en nuestro antiguo pueblo dejaba sus amistades,amigas con las que había compartido una parte de su vida, y debido a ello no cabía en sí de tristeza.Entre mi mujer y yo tuvimos que hacer frente a eso, y no parábamos de hacerla reír para que claudia olvidara sus problemas.
Una vez que Claudia lo había superado la guerra empezó en el lugar donde nos habíamos mudado, entonces sucedió lo peor : a mí y a mi mujer nos encarcelaron en campos de concentración y tuvimos que dejar a Claudia con su abuela.
Desgraciadamente a mi mujer la fusilaron, y yo nunca he vuelto a saber nada de mi querida hija, aún sigo buscándola por cada lugar de este trágico mundo.

Raúl Domínguez García dijo...

Maldito sea el día en el que tu padre tuvo que irse a América, maldita la guerra, maldito ese “titán” que me lo arrebató en el mar. Aquella noche lo dejé marchar al diablo... ¡Qué pena que no puedas estar más con él, hija mía! Incluso ese día el cielo no estaba, solo vivía la oscuridad; la muerte clavaba con la miseria aquellas calles por las que pasábamos, rumbo a la estación, la parada del mensajero de la muerte que llevó mi vida a la orilla de en frente. Dejemos las penas, que ya vendrán las alegrías, o al menos las esperanzas; una cosa, cariño, te quiero preguntar: ¿Aún tienes la pajarita que te dio papá antes de zarpar en el Titanic?

Cristina Sánchez Mena dijo...

Era un día gris el cielo estaba totalmente oscuro en la estantería donde estaba puesta. Solo se veía polvo, de pronto vi levantarse al señor y a la señora GÓmez la dulce María todavía estaba durmiendo.El buen hombre se dispuso a preparar la maleta supongo que este día iba a ser un día triste ya que no se oía nada mas que gritos en la calle estábamos en guerra acto seguido se levanto la dulce niña para desayunar el señor y la señora estaban preparando todo en la cocina la niña miro asombrada la maleta Don Alberto Gómez me cogió sin que se diera cuenta la niña y me puso debajo de su sobrero entonces solo oír que empezaron a andar y también la niña empezó a preguntar asta que me saco y me ofreció a la niña allí descubri la tranquilidad después juntos despedimos a señor Gómez.

Víctor Casado Cárdenas dijo...

Un día, desperté al oír ruidos en la cocina. Eran mis padres, discutiendo y al parecer, mi padre abandonaba el país, el tenía su vieja maleta con todas sus pertenencias al lado del mueble. Ellos me vieron y cambiaron la cara instantáneamente, no quería que les viera así.
Me vistió mi madre como cada día, con mi gorro y las botas y marchamos a la estación, donde mi padre, recuerdo que me regaló una pajarita que hizo el día anterior, mientras él me la daba oía a mi madre detrás, llorar. Yo nunca la había visto así. Entonces tras la emotiva despedida de mis padres, yo también me puse a llorar inevitablemente.
Entonces mi padres subió al vagón del tren y tras la ventana, nos lanzaba besos a mi y a mi madre. Era nuestro héroe, iba a darnos una vida mejor a otro país.

Leticia González dijo...

Tristeza, pena, dolor eran los factores fundamentales que habitaban en mi casa. Se acerca la guerra y mi padre tenia que marchar a combatir en ella. El día llegaba y la tristeza se apoderaba de mi madre y de mí al saber que marcharía sin saber cuando volvería, mi padre se levantó preparó su equipaje, ya se le hacia tarde para coger el tren y desayunó rápidamente. Me levanté y mi madre me ayudó a vestirme y mientras yo desayunaba mi padre cogió la foto de familia y observaba el dibujo que yo le regalé. Yo lo observaba y observaba lo inquieto que estaba, observaba su maleta y sentía mucha tristeza.
Ya era la hora y nos dirigimos hacia la estación donde mi padre iba a coger el tren para marchar a ese horrible lugar. Antes de marchar me regaló una pajarita de papel para que no me olvidará de él. Por el rostro de mi madre caían lágrimas estábamos muy tristes. Mi padre marchó y la pena se apoderó de mi madre y de mí. El camino a casa no era mismo.

Jesús Ballesta Tajuelo dijo...

Hoy he estado un poco más ocupado que de costumbre, porque, ha habido ajetreo en mi casa. Un hombre, ha tenido que dejar a su mujer y a su hija y se a marcha a buscar trabajo en otro sitio.
Se puso los calcetines debajo mía, y luego, ha cogido el sombrero y el abrigo, y lo han acompañado su mujer y su hija hasta la estación.
Me da pena la imagen, de un padre, despidiéndose de su familia, en el vagón del tren. Se me rompió el alma.

Alberto Ballesta Tajuelo dijo...

Cuando he notado las manos frías y la tristeza de este hombre, mientras me abría para meter toda su ropa y un paquete que contenía una foto de él y su familia.
Su hija se despertó y cuando me vió parecía triste porque se sospechaba que su padre se tenía que ir de viaje a trabajar.
Me llevaron a la estación y allí, tuvo lugar la despedida. La mujer e hija de mi dueño estaban llorando, pero mi amo se sacó del sombrero una pajarita de papel para ver si se calmaban un poco. Nos fuimos de allí con el alma vacía, ya que no va a ver a sus seres querido en un tiempo.
No me parece justo que yo esté todo este largo tiempo con él trabajando, y ellos sin poder disfrutar el uno con el otro.

Fº Javier Molina Gay dijo...

Hoy ha sido un día extraño para mi, ya que casi nunca ejerzo mi función y hoy sí.
Primero, mi dueño me cogió y metió con mucho cuidado ropa y recuerdos en mi interior.
A continuación me cerró con mucho mimo y besó y abrazó a su mujer mientras se le escapaban unas lágrimas, en ese momento me dio mucha pena.
Después, su hija empezó a desayunar y me miraba extrañada.
Más tarde todos se vistieron y fuimos hasta la estación de trenes.
Allí el hombre sacó de debajo de su sombrero una pajarita, y se la dio a su hija y ella la cogió y le dio un abrazo al padre. Mientras tanto, a la madre se le escaparon unas lágrimas y mi dueño le dio un beso y un abrazo.
A continuación el padre se metió en el tren y éste se fue alejando a gran velocidad.
Por último, la madre y la hija volvieron solas a su casa.

Cristina Munuera Moreno dijo...

Hoy cuando llego la hora el padre me saco para meter cosas dentro de mi. Luego metio las cosas muy bien dobladas, tambien un cuadro que se llevaba de recuedo de su mujer y su hija, despues lo embolvió para que no se rompira. Cuand termino de cuardar cosas me cero con mucho cuidado. Hasta que llego el momento de irnos yo segía encima de la cama. El padre me llevo hasta la estación del tren, me dejó un momento en el suelo para poderse despedir de su mujer y su hija. Cuando se despido me volvio a coger para montarnos en el tren, y me dejo al lado de el en el tren.

Adrián Collado Gutiérrez dijo...

Y llegó,llegó el día en el que tendré que marchar lejos de casa por mucho tiempo.Desayuno con mi hija y mi mujer mientras hablamos de cuando nos volveremos a ver,a estar junto.Cojo la pajarita sin que mi hija la vea y la guardo bajo mi sombrero,con tristeza le echo el último vistazo a la casa y voy hacia la estación junto a ellas.Por fin llegamos y a las dos les deseo lo mejor a la vez que lloro,saco la pajarita y le dijo a mi hija que cada vez que vea la pajarita se acuerde de mí.Llegó la hora y subo al tren con la esperanza de volver algún día de la guerra.

Mercedes Expósito dijo...

Me acuerdo cada día de aquella despedida, cuando mi madre y yo nos quedamos solas sin mi padre a causa de tenerse que marchar lejos de España para poder darnos dinero para comer. Me dijo que intentaría mandarnos una carta siempre que pudiese, pero nunca lo hizo. Finalmente me quedé sola, sin mi madre, ya que tras unos meses de ponerse enferma falleció. No sabia que hacer ya que era tan solo una niña, pero por suerte tenia a un único familiar, mi abuela, pero sabia que tarde o temprano también la iba a perder, porque era ya muy mayor. Recibí la carta que tanto deseaba, la de mi padre, diciendo que vendría a navidad. Pasaron los años y cada navidad venía, pero llegó un cierto día de navidad en el que no se presentó, mandé cartas a donde vivía y nadie me contestó. En el día de hoy todavía sigo esperando señales de mi padre tras haber pasado muchos años, pero aún así, sigo sin perder la esperanza.

Mercedes Expósito dijo...

Me acuerdo cada día de aquella despedida, cuando mi madre y yo nos quedamos solas sin mi padre a causa de tenerse que marchar lejos de España para poder darnos dinero para comer. Me dijo que intentaría mandarnos una carta siempre que pudiese, pero nunca lo hizo. Finalmente me quedé sola, sin mi madre, ya que tras unos meses de ponerse enferma falleció. No sabia que hacer ya que era tan solo una niña, pero por suerte tenia a un único familiar, mi abuela, pero sabia que tarde o temprano también la iba a perder, porque era ya muy mayor. Recibí la carta que tanto deseaba, la de mi padre, diciendo que vendría a navidad. Pasaron los años y cada navidad venía, pero llegó un cierto día de navidad en el que no se presentó, mandé cartas a donde vivía y nadie me contestó. En el día de hoy todavía sigo esperando señales de mi padre tras haber pasado muchos años, pero aún así, sigo sin perder la esperanza.

Laura Moreno Serrano dijo...

Esa noche tomé la decisión,le conté a mi familia que a la mañana siguiente me marchaba a la ciudad.A la mañana siguiente, fui el primero en levantarme y decidí hacer algo para que mi hija se acordara de mi.Nos preparamos y salimos hacía la estación del tren, una vez allí, saqué una pajarita del sombrero y se la dí a mi pequeña, que esta respondió con una sonrisa.Cogí mi equipaje y con rostro apenado me despedí de mi familia.

Félix Delgado dijo...

Ya era de día, una vez más el monstruo se volvía a despertar. Otra vez sería pisoteado por ella, como cada vez que salía el sol; un olor atroz entraba en mi, luego me llevó a la calle y con el frío que hacía me metía en enormes charco, que para mi parecían lagos.
Después se oyó el timbre de un tren, y vi al monstruo con sus padres, el padre le dio una figura de papel y el monstruo se puso a llorar.
Tras irse el tren, el monstruo y su madre volvieron a casa y por fin me dejaron descansar. Al día siguiente me volvió a pasar lo mimo, pero sin la despedida con su padre.

Irene Ruiz Montero dijo...

El día que nací era lluvioso y triste. Era el día en el que un padre tenía que alejarse de su familia. Se hizo de noche muy pronto y al día siguiente tuve que ser presente de la dolorosa despedida. La niña lloró mucho y se abrazó a su padre.
Hoy, estoy en una estantería, llena de polvo junto con otros bártulos inservibles. Y puede parecer que la niña hubiera perdido todo interés en mi. Pero todos los días la veo rezar y mirarme; esperando el regreso de su padre.

Lucas Polo Cañizares dijo...

Todos sabíamos que este día llegaría, tarde o temprano, pero ninguno de los tres lo veíamos tan cerca, la más pequeña de todas estaba fuera de sí, yo al verla estaba poco angustiada. Mi marido se sentía peor que la pequeña, ya que teníamos que marchar lejos de España para poder ganar dinero para poder sobrevivir en esta época de guerra, hambrunas,… al final no volví a verlos mas ya que uno hubo una terrible guerra en esa ciudad y fallecieron los dos, mi último adiós se lo di el día que me despedí de ellos al irme de España.

Eva Mª Martínez Pérez dijo...

Allí estaba yo, en el suelo, mientras me llenaban de ropa y otras cosas. Manuel estaba triste mirando una foto de su mujer y de hija. Cuando la pequeña Marina desayunaba me miró y vi que no estaba contenta al verme. Al ver esto su padre se lo explicó todo lo que pasaba, le dijo que se tenía que marchar a trabajar muy lejos pero que volvería pronto. Al atardecer me cogieron y toda la familia nos acompañó a la estación a despedirnos. El tren ya estaba allí y Manuel le dio a su hija una pajarita que había hecho la noche anterior pensando en ella. La niña muy agradecida lo abrazó y la madre también. Después de eso nos montamos en el tren y nos fuimos.

Eloísa Correas Pérez dijo...

Amanecí otro invierno más en casa de los Roosvelt. Era 15 de diciembre, y la señora Roosvelt había decidido sacarme de nuevo. Yo era el gorro de lana de Marie, la hija de los Roosvelt. Aquella mañana esta agradable familia amaneció hundida. Era más temprano de lo habitual y el señor Roosvelt preparaba una gran maleta, en ella guardó el retrato de su familia. Cuando Marie despertó y se vistió no se olvidó de utilizarme, pues las calles eran frías. No sabía hacia donde nos dirigíamos. Hasta que llegamos a la estación de tren. Allí la pequeña Marie y la señora Roosvelt se despidieron tristemente del señor Roosvelt. Más tarde, de vuelta a casa comprendí que el señor viaja por trabajo, a buscar dinero con el que alimentar a su familia, aunque la Navidad se aproximara, él tenía que velar por la señora Roosvelt y la bella Marie.

Ana Iniesta dijo...

Como siempre, allí estaba yo encima de una mesa fría... Hoy estaban todos muy extraños, parecían preocupados, cuando el señor Wilson cogió un papel que estaba arrugado y me envolvió en él. Desde ese momento no podía ver nada pero me sentí como si me hubieran metido dentro de una maleta. Aún no entendía porque me guardaban pero me sospechaba que este día llegaría. El señor Wilson se tenía que marchar. Sofia se podría muy triste pero antes de que me envolvieran en aquel papel, pude ver como el señor Wilson le hacía una pajarita de papel a Sofia. Lo mas probable es que se la diera cuando se fuera para la estación, así Sofia se encontraría mejor. Me subieron en el tren y me golpearon contra el suelo al dejarme. El viaje se me hizo demasiado largo...

Carlos Rodríguez Gutiérrez dijo...

Ya era entrada la noche, y mi creador me dio forma. Me fue doblando, formando mis alas, mi cabeza.. hasta que me terminó. El tenia que partir a la mañana siguiente, por eso yo sería el recuerdo que tuviera su adorable niña de él. La noche fue larga para él, y cuando levantó, preparo su maleta con una foto preciosa y los tres, padre, madre e hija partieron hacia la estación. Yo me encontraba dentro del sombrero de su padre. Cuando llegamos a la estación, se oyó el timbre del tren, y mi padre sacó del sombrero una pajarita, yo. La niña, cuando me tocó empezó a llorar, y sin más su padre se fue, entró al tren y se despidió por las sucias ventanas. La niña aunque triste por la ida de su padre, y consolada por el obsequio, volvió a su casa con su madre, con migo en sus manos esperando el momento en que su padre regresara. Y así teniéndome en su mesita de noche, para verme al acostar y despertar, la pobre familia mantuvo la esperanza en la vuelta de su padre.

Adrián Martínez Rodríguez dijo...

Cada una de nosotras representa algo; algo querido, un símbolo, un momento, un instante. Yo estoy en un libro, junto con otras de mi tipo. Un libro cerrado, oscuro. Aquí solo hay silencio. Sin embargo, a pesar de que solo somos eso, momentos captados, dentro de cada una de nosotras hay una historia que contar, o parte de ella.
Yo represento tres manos entrelazadas, unidas con fuerza. Mi compañera expresa esa misma unión separada: una mano, más grande y basta, parece que toma un camino diferente al de las otras dos. ¿Significará una despedida? ¿Quiénes son? ¿Volverán a estar tan unidas alguna vez?
Me gustaría saberlo, pero este libro está demasiado oscuro cerrado como para poder ver más allá. No recuerdo la última vez que alguien lo abrió, quizás eso nunca ha ocurrido. ¿Tan triste es la historia que albergamos?

Javier Checa Gutiérrez dijo...

Ayer por la noche vino un hombre amigo mio del trabajo diciendo que había una invasión de un dragón y iban a evacuar toda la ciudad,la mala noticia era que solo podría ir yo.Después de eso, me puse ha hacer la maleta aunque muy triste me quede mirando la foto de mi familia.Después de terminar la maleta,hable con mi mujer y se lo conté todo.Nos quedamos toda la noche en vela.
Al día siguiente se lo contamos a mi hija y ella se ofreció a acompañarme aunque estaba muy triste.Llegamos a la estación de tren,primero me despedí de mi hija dándole un recuerdo de cuando era un bebé.Luego me despedí de mi mujer,que no paraba de llorar.Al final me subí al tren y mi familia se quedo allí en la estación mirándome como me iba.

Elena Gutiérrez dijo...

Era una fría mañana de invierno, yo terminaba de hacer la maleta mientras pensaba en lo que me esperaría allí, lejos de mi familia.
Fui a su habitación, ella dormía plácidamente, la desperté con voz suave y ella me miró todavía adormilada, sabiendo que pronto me iría.
Desayunamos todos juntos, intentábamos no hablar de mi ausencia y el resto de la mañana fue tranquila.
Llegó la hora, nos vestimos y nos preparamos para irnos, caminábamos por las calles hasta que llegamos a la estación. Me despedí de mi hija y le dije que pronto volvería, luego vi las lágrimas en los ojos de mi mujer y casi aparecen en los míos también. Les dije adiós a las dos y me subí en aquel viejo vagón mientras mi esposa aún me agarraba la mano.
Me senté, y mientras las miraba por última vez, pensé que tal vez, y sólo tal vez, no volvería a verlas nunca más.

Africa Mª Garcia Cabrero dijo...

Mi vida no fue nada fácil, cuando tenia una edad muy temprana mi familia y yo tuvimos que coger nuestras pertenencias y marcharnos a otro lugar donde buscarnos la vida. En aquella época reinaba la pobreza, y mi padre que me queria dar una buena vida, queria ir a la gran ciudad para encontrar un trabajo en alguna fábrica. Irnos de nuestra casa fue tan dificil.....

El viaje lo hicimos en tren, un viaje largo y sinuoso a través de las montañas nevadas y los campos llenos de árboles. En nuestro vagón habia personas ansiosas de una nueva vida, al igual que nosotros.

Al llegar lo primero fue buscar una casa adecuada a nuestra economia. Era una casa pequeña pero que se asemejaba a la que tenniamos en nuestro pueblo.

Los siguientes dias fueron muy dificiles pues teniamos que conformarnos con un mendrugo de pan hasta que padre encontró un buen trabajo y pudo taernos algo mejor para comer.

Marta Rodriguez Hidalgo dijo...

Un día frío de invierno yo estaba colgado en la percha como cada mañana
pero ese día sentí que iba a ser diferente. Cuando se despertó la niña, ellos desayunaron sin hablar de nada, pronto el padre me cogió y dentro de mi me metió una pajarita muy hermosa y todos nos fuimos. Cuando llegamos al tren la familia estaba triste pues el padre tenia que irse muy lejos y de mi saco una pajarita que luego regalo a su hija como recuerdo porque a lo mejor no iban a llegar a verse en mucho tiempo. El padre muy triste por la despedida y yo encima de su cabeza junto con una maleta nos fuimos. La madre y la hija también se quedaron tristes.

Luisa María López Muñoz dijo...

Era una fría mañana de Febrero, a mi me encantaba llenarme de cosas y viajar por el mundo en tren, autobús o como fuera, con tal de ir a un lugar diferente. Esa mañana era la única creo yo que no quería que terminaran de meterme ropa, y cerrarme, ya que cada camisa que me metían, cada pantalón, llevaba una lágrima del padre o de la madre de la pequeña Olivia. Mientras me llevaba en su mano, vi como despertaba a la pequeña y le decía que le acompañara a la estación, para despedirse de él.
El camino hacia la estación me lo sabía ya de memoria, pero ese día, era como si la calle estuviera fría, no había nadie y las paredes blancas parecían más oscuras que de costumbre.
Llegamos a la estación, y me dejaron en el suelo, entre sollozos y lágrimas, la familia se fue despidiendo, y con un suave temblor, el padre me cogió del asa y subimos al tren.

Maribel Rodríguez Gascón dijo...

Desde ya empezada la madrugada, llevaba guardando recuerdos.
Había salido el Sol, y pude percatarme del ruido que hacía la princesita de la casa bajando las escaleras hacia la planta baja de la casa.
Ella, de pronto, ante la seriedad que mantenían sus padres en el salón, se puso a pensar, y, supongo, que le pareció raro el verme a mi allí, y por eso me miró.
Su padre se puso su chaqueta más bonita, y salieron los tres hacia la estación de tren.
Allí, me dejaron en una esquina, donde apenas nadie podía verme. Oí el triste llanto de la niña, que cesó por una simple ilusión de papel. Se oyeron millones de "te quiero".
Ya en el tren, yo, en un estante junto a más como yo, podía sentir esa pequeña pizca de esperanza, por los que estaban allí, por regresar.

María Jesús Ruiz Escobosa. dijo...

Toco la mano de mi marido; tan áspera como de costumbre, pero me aferro a ella, esperando volver a tocarla de nuevo. Terminamos de empaquetar y subo a la habitación de mi hija. Su diminuta cabeza está tapada por la manta pero, cuando echo la manta hacia atrás, no veo a la misma niñita que no podía pegar ojo porque las pesadillas invadían su pensamiento. Levanto las persianas y los rayos de luz acarician su espalda. Bajo y le preparo su desayuno. Mientras come, me doy cuenta de que ya ha visto la maleta de su padre; aquella maldita maleta que nunca quise haber preparado, pero pienso que no le ha dado importancia, ya que sigue comiendo.
Me pongo el pañuelo en la cabeza y mi rostro dibuja un gesto de indiferencia que no me gustaría cambiar. Ayudo a la pequeña a ponerse el abrigo y salimos. Las calles son tan oscuras, tan llenas de maldad. Mientras caminamos, mi hija me aprieta la mano. Llegamos a la estación; el lugar que más me duele ver en este momento;de todas las miles de veces que la he pisado nunca la había visto tan gris, pero ha llegado el momento. Mi marido le da como recuerdo a nuestra hija una pajarita hecha de papel e intento sonreir; en cambio, esa sonrisa se convierte en lágrimas, lágrimas que pretendía guardar en lo más profundo de mi ser. De repente algo me envuelve; algo cálido, con olor a café de los domingos ; el abrazo de mi marido, quien me susurra algo que no consigo entender. Rápidamente sube al tren y nos deja ; vacías, diminutas.
Intentamos reunir fuerzas para volver a casa; las nubes avecinan tormenta. Puede que hoy no, puede que mañana tampoco, pero algún día saldrá el sol; quizá.

Paola Ravojc dijo...

Era una noche fría de un 11 de diciembre y como siempre antes de irme a dormir le dí un beso de buenas noches a mis padres sin pensar que aquella sería quizás la última vez que los vería juntos.
A la mañana siguiente el despertador sonó mucho más pronto de lo habitual, mamá vino a despertarme y me dijo que me vistiese rápido y bajase a desayunar. Cuando llegué a la cocina vi una gran maleta encima de la mesa y a Papá metiendo una foto de nuestra familia en ella, al verlo le pregunté que donde iba y el me dijo que tenía que marchase fuera de la ciudad por unos días pero yo no lo terminaba de creer del todo porque vi a mamá demasiado triste.
Cuando terminó de hacer la maleta, acompañamos a Papá a la estación y antes de montarse en el tren me regaló una pajarita de papel para que me acordase de él y en ese mismo instante tuve la sensación de que se iba para muchos días y efectivamente no me equivoqué, han pasado dos años desde que se fue y no nos hemos vuelto a ver..

Noelia Sampedro Sequera dijo...

Mi triste dueño me puso sobre su cabeza y vi como se acercaba a coger las pesadas maletas del suelo para irse a algún sitio, yo quería quedarme, igual que veo en su rostro que el quería quedarse con su familia que en este momento se le caían el alma al suelo por lo tristes que estaban. Me levantó un poco el aire para coger algo que había dejado de mí: era un pajarita para dársela a la niña que estaba a punto de llorar.
Con todo mi dolor vi como esa familia hacía su última y preciosa despedida para volver a verse en mucho, mucho tiempo.

Noelia Sampedro Sequera dijo...

Me levanté demasiado temprano en una mañana que a mí me parecía triste y gris para irme muy lejos, no sé cuanto tiempo.
Normalmente dicen que los hombres no lloran pero no sabía si iba a ser capaz de contener las lágrimas.Mi mujer se habría levantado hace muy poco, porque su sitio estaba caliente.Me levanté y me dirigí a la pequeña y reconfortante cocina que tanto iba a echar de menos.Mi hija estaba sentada en la mesa con una cara que no mostraba ninguna expresión, creía que ya había visto la maleta, y a pesar de su cara yo sabía que mi hija era fuerte y no se dejaría vencer por una cosa así.El día anterior le hice una bonita pajarita de papel para dársela hoy.
A la hora de irme, las dos mujeres de la casa estaban llorando, al parecer ninguna de las dos había aguantado la tensión que había antes de la despedida que se avecinaba. Yo les di una mirada triste y las envolví en un cálido abrazo que duró diez segundos.
Después presencié la despedida más triste y dolorosa de mi vida.
Y con todo el dolor de mi corazón me fui para no volver hasta dentro de unos largos años.

Eva Martínez Fernández dijo...

Una mañana triste y fría, ví desde mi ventana a una chica con el rostro pálido y demasiada preocupada, cuidadosamente,me acerqué y pude observar que su padre,una persona humilde y honesta, estaba hablando con ella, para comentarle que debía de marcharse al extranjero en busca de trabajo, ella bajó la cabeza sigilosamente hacia el suelo, sin mostrar preocupación ninguna, en realidad, estaba llena de rabia por perder a su padre durante un tiempo, hasta que no volviera a consegir algo de dinero para volver y para subsistirse durante unos años.
A lo largo que pasaba la mañana, las horas se hacían cortas, ya que, la niña no quería despedirse de su padre.
Pero esa hora llegó, su padre debería marcharse a la estación del tren.
La chica y su madre lo acompañarón a la estación, donde su padre le entregó a su hija una pajarita de papel, para recordarle que siempre iría con el, que nunca se separaría de ella.

Adrián Muñoz Navarro dijo...

Aquella mañana no tendría nada bueno, papá tramaba algo que nunca pude averiguar hasta que desperté. Fui a desayunar y de pronto vi una maleta. Algo malo tenía que estar pasando.
El hambre se marchó, fui a coger aquella maleta cuando llegó mamá diciendo que era de papá, tenía que marchar a Suiza porque la familia se estaba quedando sin dinero y le habían dado una gran oferta... Entonces lo entendí todo.
Fui a vestirme para acompañar a papa a la estación. No podía dejar de oír el suave llanto de mamá. Nos fuimos y al llegar allí papa saca algo de su sombrero:
-No olvides nunca que siempre estaré ahí, cada vez que mires esta pajarita acuérdate de mi.
Las pocas lágrimas que me quedaban en los ojos empezaron a salir.
En un abrir y cerrar de ojos papa ya no estaba, se fue.
No volví a verlo jamas ya que el tren descarrilo y papá murió...
Aquella pajarita tenía un enorme valor para mí.

Elisabet Segado dijo...

Parecía una mañana normal, como otra cualquiera,
la luz entraba por la ventana, soplaba un viento frío, pero agradable para mi, me hacia moverme rápidamente. Al rato, la mujer que veía todos los días cerró la ventana, y fue a la cocina, como cada mañana solía hacer. Después vi al gran hombre salir de su despacho donde había pasado toda la noche encerrado. Notaba un toque de tristeza en los ojos de ambos cuando se miraban, pero rápidamente apartadan la mirada y se ponían a hacer algo diferente. El hombre cogió una bolsa, bastante más grande que la que solía llevar la mujer al mercado, nunca había visto aquel objeto. La mujer como siempre preparó el desayuno, y la adorable niña aparecía por la puerta de la cocina, siempre a la misma hora. Se sentó a desayunar, mientras ambos adultos se preparaban para salir. La niña se visitó, algo bastante extraño en ella, y copio su abrigo color rosa para ponérselo si hacia frío. Y el hombre la sorprendió con un regalo especial, una pajarita. Tras ello, salieron los tres por la puerta y la cerraron de un golpe, que hizo que me volviera a mover, pero esta vez caí, al frío suelo, que me estaba tocando mi fino papel, trazado a líneas de lápiz. Después de eso, no volví a ver al hombre, y me quedé observando, pero ahora desde el suelo.

Virginia Villar dijo...

7.00am,como siempre sonaba aquel ruido que tan poco me gustaba de aquello conocido como despertador.Yo en mi percha como habitualmente esperaba a que mi dueño me posase sobre su cabeza para marcharnos a cumplir con la labor,pero aquel día que yo pensaba que no salía de la monotonía se convirtió en un día lleno de melancolía.
No supe bien lo que me esperaba hasta que mi dueño me cogió.Caras llenas de tristeza y una maleta,eso me olió a despedida y mi ``corazón´´ de tela de repente encogió.
Nunca olvidaré el momento en el andén cuando aquella sencilla familia se abrazaban como si no se volvíeran a ver en la vida.La cara descompuesta de aquella señora que se aferraba a su marido con todas sus fuerzas, y los sollozos de aquella preciosa niña que no entendía nada y que quedó impresionada cuando su padre le dió aquella pajarita de papel que con tanto amor le elaboró.
A pesar de todo tuvimos que marchar y ya jamás las volvería a ver,pero os puedo asegurar que este viejo sombrero no las logró olvidar.

Cristina García García dijo...

Una mañana me desperté como una mañana cualquiera, fuí al salón donde se encontraban mi padre y mi madre. Todo parecía normal, yo tomé mi desayuno como todos los dias y de repente ví una maleta, y pensé en lo peor que podía ocurrir. Nadie me dijo nada pero me dí cuenta cuando mi madre me dijo que nos ibamos y yo le pregunte donde, pero no me contesto.
En la estación de tren mi padre se despidió de mí y me regalo una pajarita de papel. Él se subió al tren y vi como el tren se alejaba...

Ana Martínez dijo...

Llego la triste mañana en la que despertaron a la pequeña, para despedirse de su padre porque tenia que marcharse del pueblo a la ciudad para buscar trabajo.La niña se quedo muy triste porque no iba a ver su padre hasta que no encontrase un trabajo,que sería cuando volvería y de saber que se quedaba sola en casa con su madre.Ella guardo la pajarita que su padre le regalo con mucho cuidado como un símbolo de cariño.

marta martínez dijo...

Sonó el despertador, una triste mañana en la cual tenía que ir a buscar trabajo e irme de casa. Tenía que despedirme de mi familia y dejarla aquí en casa por una semana, lo que sería algo difícil.Despedirme de mi hija y mi mujer sería lo más difícil, a mi hija le regalaré una jarita de papel para que juegue con ella y cuando lo haga se acuerde de mí y no esté triste.Desayunamos juntos y después mi familia me acompañó a la estación de tren para despedirme y donde le regalaré la pajarita a mi hija.

Borja Castro dijo...


El peor día de mi vida se acercaba rápidamente,pensando que tenia que partir pronto a otro ciudad, cuando me desperté se me calló el mundo encima al ver a mis mujer y mis hija sabiendo que sería mi último desayuno con mi familia , las iba a echar de menos... cuando iba a subir al vagón le regale una pajarita de papel a mi hija para ver por última vez su sonrisa, me despedí de mi mujer y me subí al tren que me llevaría a mi nueva vida.

Jesús Claramonte Ortega dijo...

Cuando me levanté de mi cama para ir a desayunar con mis padres me di cuenta de que algo pasaba porque mi madre estaba preocupada y había una maleta encima de la mesa.Estuve un rato pensando qué podía estar pasando para que en mi casa hubiera un ambiente tan triste. Entonces me vestí y nos fuimos a dar un paseo, pero lo extraño era que mi padre llevaba una maleta en la mano y nos ibamos dirección a la estación de tren. Entonces me enteré de que mi padre iba a viajar. La tristeza me sobrepasaba. De repente, el día se volvió oscuro. Cómo podía estar pasando.Llegamos a la estación y de repente mi madre se puso a llorar y mi padre se agachó y me regaló una pajarita. Entonces lloré, todavía recuerdo ese momento en la estación con nostalgia y tristeza. Después se subió al tren y aunque intenté agarrar su mano no pude y el tren salió y se perdió en la inmensa niebla.

Laura Rodrigo Rodríguez dijo...

La última noche que pasaba en mi casa, disfruté de mi hija como pude, el día no deseado llegó, a la noche siguiente me marcharía de la casa y me iría sin rumbo de la casa, a otro lugar a trabajar para poder ayudar a mi familia a seguir adelante.
Llegó esa mañana, desperté a mi princesa pequeña con un beso, la cogí de la cama, y le dí un abrazo enorme. La lleve a la mesa y le dí el desayuno que había preparado para ella y para mi mujer con todo mi amor, ya que era mi último desayuno.
Después nos fuimos para la estación, un momento antes de partir le regale una pajarita de papel a mi hija, porque de más pequeña siempre le regalaba pajaritas para que así me pudiese recordar, ya me monté en el tren, sin saber cuando volvería a verlas...

Sergio Poyatos Expósito dijo...

Y como la noche inevitable, ese día llegó, pero, ¿Que va a hacer un simple marco con una foto dentro?.
Nada, solo contemplar y escuchar como esta familia se separaba a momentos, se veía venir, en unos instantes el y ella llenaron la maleta con cuidado y en silencio, pero no pudieron evitar que la pequeña se despertara.

Abrió sus ojos y se acercó a la cocina, allí estaban sus padres, silencio, el la miraba con lástima, su madre le preparó la ropa y el desayuno y tan rápido como un pájaro en pleno vuelo, marcharon.

Poco a poco notaba como la foto en mi interior de los tres juntos, se resquebrajaba y se partía....
Tardaron un tiempo en volver, como era de esperar las dos solas.
Él se había ido, y no se sabia cuando iba a volver.

Como habreis apreciado soy un marco de fotos, contando una triste historia.

Jesús Claramonte Ortega dijo...

Me dieron la triste noticia esa mañana. La tristeza me abundó porque me tenía que marchar. Entonces cogí mi maleta y metí mi ropa en ella. Cuando se dio cuenta mi esposa me preguntó:¿Por qué tú y tu hija?. De repente bajó mi hija. Yo no quise decirle nada todavía.Nos vestimos todos y fuimos para la estación. Cuando llegamos, mi mujer se echó a llorar. Yo me agaché y me saqué de mi bolsillo una pajarita y se la regalé a mi hija. Ella no pudo aguantar la presión y se puso a llorar. Ojalá esto no estuviera pasando. Cada lágrima suya era un puñal en mi corazón. Me subí al tren y ella cogió mi mano pero no podía quedarme con ella. Entonces el tren salió y perdí la mirada de las dos personas que más amaba en mi vida.Todavía recuerdo aquel momento de mi vida.Pero me di cuenta de que la vida es así y hay que saber vivirla con los que más quieres.

Álvaro Martínez Ruiz dijo...

Una buena mañana de invierno me desperté con las ganas de ir a la playa.Mis padres me llevaron al piso de mi tía de Málaga para que ella me llevara ala playa.Mi madre se quedo con migo y mi padre me regalo una pajarita y me susurro al oído cuida de tu madre me voy a hacer un trabajo al extranjero.La niña cada mañana y cada noche antes de acostarse le daba un beso a la pajarita pensando de que el volvería pero se dio cuenta de que el se fue para siempre.

Miguel García Bárcenas dijo...

Llegó el día, ese día en el que tenía que partir y dejar a su familia , si no para siempre para mucho tiempo.Yo trabajaba en el ejercito y este traslado a el Sur de Colombia.Cuando fui a la cocina vi a mi mujer llorando preparándome la maleta y el desayuno , todavía recuerdo esos momentos con nostalgia.Cuando fui a la habitación de mi hija la vi tapada con las sabanas llorando.Nos preparamos y salimos de la casa rumbo hacia el metro.Una vez allí todos estábamos tristes excepto la niña en un momento en el que un mago le hizo un truco de magia.Cuando yo me monte en el metro veía a mi hija y mi mujer llorando, mi pena era inmensa al saber que no las volvería a ver , al menos en mucho tiempo, estas cogieron el camino hacia la que en ese momento era mi casa.

Carlos Piña Merino dijo...

Una mañana de verano mi madre bien temprano me despertó de la cama, me dijo que toda la familia íbamos a ir a la playa, después de hacer mis maletas y coger todo lo necesario me dijo mi padre que se iba a trabajar a Alemania , y que no la iba a ver durante mucho tiempo,mi padre antes de irse a Alemania hizo una pajarita de papel para mi, desde ese día cada vez que me acuerdo de mi padre y antes de acostarme miro la pajarita y me acuerdo de él, y pienso que algún día volverá de Alemania y podremos ir otra vez toda la familia junta a la playa.

Salva Membrives dijo...

Era otra de esas muchas noches en las que yo no tenia ganas de cenar, no las tenia ya que me preocupaba la situación que mi familia y yo íbamos a tener en unos meses a delante ya que me dejaron sin trabajo y el dinero no nos daba ni para comer.Una noche un buen amigo mio sabiendo la situación que teníamos me llamo para darme trabajo en otra ciudad, mucho mas lejos que la mía.Pensé lo que era mejor para mi familia y esa misma noche hice las maletas y me fui.Me fui con mucha pena pero pienso que hice lo correcto ya que el sueldo no era malo y le podía mandar el dinero suficiente a mi familia para vivir.

Lorena Expósito, Ayuso dijo...

Una buena mañana o mala como lo queráis ver, me levanté cansado y sin ganas de que llegara el día de tener que dejar aquí a lo mas valioso que tengo, mi hija y mi mujer.Ya se acercaba el momento de estar menos tiempo con ellas, en una hora me tenía que marchar, y todo por culpa de la guerra.No quería que llegara el momento de ver la cara que pondría mi hija al marcharme y no quería derrumbarme sino parecer fuerte y asegurarles de que pronto iba a estar de vuelta. Empecé a prepararlo todo mientras que mi hija se levantaba, mas tarde le confirmé la noticia a mi niña pequeña aunque con lágrimas en la cara le aseguré de que pronto iba a estar con ella. Ya llegaba la hora de marcharme estaban en la puerta para despedirme, con forme me iba acercando para despedirme el corazón se me hacía pedazos e intentaba ser fuerte, al fin llego la hora les cogí la mano y le di un beso ellas con lágrimas en la cara me abrazaron fuerte y me dijeron que por favor volviera pronto, me fui y deje a lo que más quiero. Espero estar pronto a su lado y disfrutar con ellas todo lo que no podré ahora...

Sergio Ballesta dijo...

Una noche de otoño, vi una maleta en el salón, pero yo no pregunté y me fui ala cama a dormir.Al día siguiente me levanté con las ganas de darle un beso a mis padres, pero no estaban, estaba mi hermano y le pregunté con ansiedad, me dijo que se habían ido de viaje y mis padres me dejaron un regalo que nunca iba a olvidar,y para que me acordara de ellos y me ponía que iban a volver pero no volvieron, y se fueron para siempre.

Luis Carlos Camacho dijo...

todo ocurrió en una de las muchas noches tristes,ya que siempre cenábamos lo mismo de todos los días ya que no tenia dinero para satisfacer a mi pobre hija y mujer.
en el lugar donde vivía es un sitio pobre y muy viejo era una pequeña aldea de menos de 70 habitantes,una tarde después de unas largas horas de búsqueda de comida mi mujer y yo decidimos buscar trabajo por otra zona mas poblada pero me resultaba difícil dejar a mi hija y mujer solas en esta profunda aldea despoblada,pero la verdad que era la mejor idea para darle una calidad de vida mejor a mi pobre familia.yo por la mañanas tenía la gran afición de hacer cosas con papeles,y hice una pajarita para que mi hija se acuerde de mi.al día siguiente cuya fecha fue un 17 de marzo de 1721 no se me olvidará las lágrimas de mi hija abrazada a la pajarita y mi mujer llorando con alegría de saber que encontraré trabajo.

Alvaro Pérez Gómez dijo...

Desperté a a mi familia porque había llegado unos de los peores días de mi vida,el día que me separaba de mi familia por un largo tiempo.Llegamos a la estación de tren y les dije que dejaran de llorar que dentro de poco iba a volver. Unos segundos antes de subir al tren le dio a su hija una pajarita echa por el para que en ese tiempo lo recuerde mucho.Cuando ya estaba arriba le dije el último adiós y el más triste de mi vida.Todo eso ocurrió por la falta de trabajo.

Paco Ballesta Martinez dijo...

Todo ocurrió en una noche de frío, estábamos cenando cuando llamaron al teléfono un señor que estaba buscando a mi padre para hacer un trabajo en el extranjero.Entonces mi padre se puso al teléfono y estuvo hablando con el y aceptó el trabajo.Entonces cuando la hija se entero de que su padre se iba a trabajar fuera se hecho a llorar,mientras que la madre le estaba preparando la maleta para irse.En el camino se encontraron a un mago y le hizo una pajarita y se la dio a la niña, llegaron al metro y el padre se monto y se despidió de su hija y de su mujer.

Manuel Garzón dijo...

Me desperté una mañana, bueno me despertaron mis padres,y cogí me levanté, me vestí y me dijeron que se tenían que ir por una reunión de trabajo los dos, y me dijeron que nos íbamos a ir de picnic el día anterior, bueno estuve esperando todo el día, pero al final no se tuvieron que ir y al final fuimos de picnic en tren, y pasamos un día crack...fenómeno.

Ana Mª Córdoba Ramos dijo...

No me agradaba la idea de que él se marchase,no podría acostumbrarme a aquellas noches en la que él no conciliaba el sueño y se escuchaba por toda la casa el ruido del papel haciendo pajaritas. Para ella va a ser difícil pero sus ojos inquietantes le piden aquel abrazo tan esperado y cuando entró en el vagón no pudimos contener aquella lágrimas que decían adiós.

Dimka Dimova Vasileva dijo...

Me desperté una mañana como todos los días a las 9. Pero notaba que algo pasaba, miré a mi alrededor, y fue entonces cuando observe que había una maleta. Pensé que los tres nos íbamos de viaje a aquel lugar que siempre habíamos soñado. Corrí hacia los brazos de mí madre, pero ella me recibió con lágrimas en los ojos. No me atreví a hacerle ninguna pregunta. Nos vestimos los tres, y fuimos rumbo a la estación de tren. Fue entonces cuando mí padre me dio una pajarita de papel. Y fue en ese momento cuando comprendí todo lo que estaba pasando, mí padre se volvía a marchar. Pero estaba vez con con mí promesa. Siempre que veré aquella pajarita recordaré a aquel padre que un día se marcho y nunca sabré cuando volverá.

Eneli Armenteros Fernandéz dijo...

Estaba yo durmiendo en mi cama...
cuando hoy a mi madre decir - no te vayas todavía, desayuna un poco.
Mi padre le dijo que no, yo me levante y me fui hacia la cocina y vi a mi padre con una maleta y le dije que donde iba y el me dijo que nos íbamos a Francia...

Jorge Martínez dijo...

Me di cuenta de que me estaban abriendo y metiendo ropa de todas clases ,como pantalones, camisetas etc... de pronto sentí que me cogían y me metían en el coche ,así empezó mi viaje con esta familia afortunada de tenerme con ellos.

Sonia Toribio dijo...

Todo empieza un día de navidad, era de noche y estábamos cenando.Era ya tarde y decidimos toda la familia de acostarnos.Mi hija Marisol se acostó y yo me quede fregando los platos cuando de repente llamaron por teléfono , era un señor muy extraño que quería hablar con mi marido.En ese momento me quede extraña ,pensando que podría ser.Por la mañana siguiente mi marido se levanto y preparo la maleta y echó un par de ropa y un paquete muy extraño,yo le dije que pasaba y el me contó que el hombre que llamó ayer era su jefe y le dijo que se tenía que marchar de la cuidad para trabajar en otro sitio.El día de que mi marido se marchaba llegó y mi hija y yo desoladas al ver que el hombre de la casa de iba ,le dijimos que por favor no se fuera que no queríamos perderle pero el nos dijo que era cuestiones de trabajo y que se tenia que marchar.El momento llegó y mi hija y yo nos despedimos de el.Vimos como el tren se marchaba y que cada vez se encontraba más y más lejos y esperando el momento de poder volverlo a ver.

Juan Manuel Artero Nieves dijo...

Llego a la estación escupiendo humo y me encuentro con un padre de familia regalándole a su hija una pajarita de papel para que lo recordara con cariño. Mientras me alejo por los raíles a personas que viajan tristes al extranjero. por mis ventanas llenas de bao miran el paisaje que pasa a toda prisa dejándose a su familia en tierra

Manuel Aceituno Sampedro dijo...

Una noche de invierno me sacaron del cuartillo donde estaba todo el año metida y empezaron a meterme ropa.El padre sentado en la cama con una cara muy triste,empezó hacer una pajarita de papel y la guardo en la maleta.Al día siguiente la niña se despertó al escuchar a sus padres hablando,la niña mientras desayunaba,vio la maleta entonces comprendió la que pasaba,su padre se marchaba.Al llegar a la estación vi que el padre se levantó el sombrero y sacó una pajarita para su hija para que lo recordase todo los días,y así se despidió de su hija y su mujer,mientras se alejaba el tren.

Nicoleta Brinza dijo...

En aquel viejo armario me encontraba yo. Lleno de viejos juguetes que un día perteneció a aquella pequeña niña.Pero un día su madre me cogió, pensé que era para colocar nuevas muñecas, pero no era así , me vació, me limpio con lágrimas en los ojos y empezó a color ropa, mucha ropa.Me colocó en un rincón de la habitación. Noté cómo una persona me cogía y durante diez minutos me mantuvo sujeto en el aire con su mano, pero en un momento inesperado me soltó, y me colocó en el suelo. Lo último que pude apreciar fue el ruido del tren marcharse.

Alba Muñoz Navarro dijo...

Siempre me siento quemado. Últimamente veo que me necesitan.Siempre viajo hasta que me queman y me esfumo en cuanto veo que ya no me necesitan.Me voy a ver el mundo, aunque muera en pocos minutos.
Siempre viajo con mucha gente. Una vez,me llamó la atención una familia que viajaba en el tren,llevaba una maleta y todos iban con cara muy triste,supuse que algún familiar marcharía a algún lugar lejano,al llegar a la estación vi como el padre de la familia se alejaba mientras una niña muy linda lloraba abrazada a su madre.

Cristina Muñoz García dijo...

Una mañana de invierno, me levanté de la cama, sobresaltada, después de tener una gran pesadilla, me dirigí hacía la habitación de mis padres y veo a mi madre como sacaba la ropa de mi padre del armario, la doblaba y la metía en la maleta. Cada vez que sacaba un ato de ropa, la olía y se le saltaban las lágrimas.
Yo le pregunté a mi madre que es lo que pasaba, por que desde hace unos cuantos días la notaba un poco rara, mi madre me dio un fuerte abrazo y me dijo que mi padre tenía que marchar muy lejos en busca de trabajo, por que llevaba 3 meses en paro y la situación de la familia no era muy buena, porque no llegábamos a fin de mes.
Horas más tarde llegó mi padre a casa, me traía una pajarita de papel y mientras que me la daba me decía, marcho muy lejos durante mucho tiempo por motivos de trabajo, cuida mucho de tu madre y cada vez que mires la pajarita de papel acuérdate de mí.
A la mañana siguiente acompañamos a mi padre a la estación, para marcharse, a Italia, donde iba a empezar con su nuevo trabajo, le dimos un fuerte abrazo, mi madre y yo. Él aprovecho ese momento, para decirnos que nunca volvería, llorando los tres, él subió al tren y nosotras nos volvimos a casa recordando los buenos momentos que vivimos con él.

Miguel Perez Morente dijo...

Un buen día en una familia muy muy humilde y sencilla de un pequeño pueblo ,llego la hora de que el cabeza de familia osea el papa tuvo que armarse de valor y hacer sus maletas y sus recuerdos mas personales ,porque tenia que hacer un viaje muy largo en busca de una nueva vida.La pequeña de la familia aquel día se levanto y presintió de que algo raro estaba pasando en su hogar.Su mama le preparo y con mucho dolor acompañaron a su papa hasta el tren donde las iba a separar.La despedida fue muy dura y ellas con resignación lo tuvieron que aceptar.

Sonia Toribio dijo...

Un día al despertarme e ir a la cocina para desayunar vi una maleta extraña encima de la mesa.Y yo sin saber nada ,mi madre me dijo que mi padre se tenia que ir por unos motivos,me puse triste ,pero enseguida comprendí que era por motivos de trabajo.Llego la hora de la despedida y mi madre y yo acompañamos a mi padre a la estación de tren,antes de montar mi padre se levanto el sombrero y sacó una pajarita de papel.Los tres nos dimos la mano y vimos como mi padre se subía al tren.Mi madre y yo desconsoladas volvimos a casa pensando en el día de su regreso.

jaime varjas huertas dijo...

Todo empezó un día oscuro ,la niña al despertarse vio como había una maleta preparada , contemplo como su madre abrazaba a su padre sin consuelo , mientras ella desayunaba , el padre debía marchar para poder traer dinero a la casa como es su obligación de hombre de la casa , antes de subir al tren y de la última despedida , le mostró a su hija una paloma de papel para sacarle una sonrisa antes de marchar hacia el trabajo y les prometió que volvería lo antes posible

José Domingo Luque Lara dijo...

Vi que estaban guardando en mi interior la ropa de una persona de esta familia y me sorprendí ya que hacia mucho tiempo que esta familia no me había abierto. De inmediato me percate de que era ropa de hombre y como en esta familia solo hay un hombre supe que era el padre , este se estaba preparándose para emprender un gran viaje ya que había guardado en mi interior una foto de su familia.Cuando llegé al tren fue uno de los momentos mas dolorosos de mi vida ya que el padre no estaba contento por que dejaba a su familia pero mirándole por otro punto de vista iba a trabajar mejor que nunca, al final el tren empezó a moverse y así comenzó mi nuevo viaje

Claudia dijo...

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta;
Por su aspecto de plaza provincia,
¡Tiempos aquellos! yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría,
Al volver una tarde de Liceo
Supe de la muerte inmerecida,
Nueva que me acusó tal desengaño
Que derrame una lágrima al oírla.
Una lágrima, si,¡quien lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.

Manuela Martínez Cárdenas dijo...

Mis agujas marcaban las 8 de la mañana cuando Mery preparaba el desayuno a la vez que sus ojos derramaban una lágrima tras otra. Ella no paraba de mirarme y repetía una vez tras otra que no llegara la hora de su partida.
Por lo que yo entendí, el señor Peter tenía que marcharse del país para trabajar muy lejos, no recuerdo el lugar. Pasadas las 9 él comenzó a guardar en el interior de una maleta los objetos más significativos y un par de camisas y pantalones que aún no se había puesto desde que los compró.
La pequeña Sophie llegó corriendo a la cocina y tras enterarse de la noticia corrió a ponerse la ropa para ir a despedirse de su padre a la estación. No se que pasó allí, solo se que las dos volvieron con lágrimas en sus ojos y una tristeza muy grande y la niña llevaba una pajarita de papel; la cual llevó consigo hasta que su padre regresó a casa.

José Manuel Alonso González dijo...

Como cada mañana me levanté y fui a trabajar. Un día de camino a casa sentía la necesidad de volver para poder ver a mi familia. Mi vida era perfecta, una vida rutinaria sin sorpresas ; pero un día inesperado me despidieron del trabajo por la crisis que afrontaba el país. Cada día luche por encontrar un trabajo para sacar a mi familia adelante , pero no encontraba nada por este motivo tuve que emigrar a otro país para encontrar un trabajo.
El día que decidí salir de mi ciudad natal, lo disfrute con mi familia hicimos cosas juntos . Antes de irme me derrumbe al ver a mi familia lo mal que lo estaba pasando. Mi mujer no le salían las palabras y le di un fuerte abrazo ...... cuando vi a mi hija llorar diciéndome papa no te vayas , se me vino el mundo encima. Yo le di una pajarita de papel y ella sonrió . Me monté en el tren y me prometí a mi mismo que volvería pronto.

Germán Mena dijo...

El tren llegó a la estación escoltado por la densa nube de humo que escupía a cada paso. El atronador ruido frenó poco a poco y el gusano de hierro se paró finalmente y exhaló una última bocanada de hollín, como si de su aliento final se tratara. De las puertas, acompañados de bostezos arbitrarios y alǵun que otro saludo a un conocido, escaparon los pasajeros a ritmos diferentes. En la estación, una niña y una madre.

Los viajeros seguían apeándose del tren, y la niña y la madre seguían de pie, examinando sus rostros. Esperando algo.
Finalmente, unos cansados zapatos abandonaron el frío suelo metálico del aparato. El dueño de estos zapatos, despacio, como saboreando cada paso, se acercó a la mujer, a la niña. Sin necesidad de mediar palabra, sus ojos se encontraron y se dijeron todo lo que no podían decirse con la boca. La niña, le entregó al hombre un pájaro de papel, que guardó cuidadosamente bajo su sombrero.

Y se marcharon de la estación. Despacio, calmados, felices.

En silencio.

José Manuel Toribio Bárcenas dijo...

Era muy temprano cuando el despertador toco y yo debía marchar. Todo lo que veía al rededor me hacia ya echar de menos mi casa... nuestras fotos, nuestros ratos tomando café. Cogí una foto de mi familia y la envolví para tener un pequeño recuerdo de ellas y la metí en la maleta con mucha delicadeza ya que tenia un gran valor sentimental para mi. Mientras que mi mujer me ayudaba a cerrar la maleta, a mi no se me iba de la cabeza que ya era casi la hora en que debía de partir y mi pequeña hija aun no se había levantado de la cama; pero como si estuviera leyendo mis pensamientos ella de repente se despertó y le puse su desayuno. Ella aun no sabia nada de mi viaje por eso le extraño verme tan arreglado con mi sombrero y la maleta en la cocina, viendo a su madre con sentimiento de tristeza y todo esto le resulto raro. Yo le conté que debía ir de viaje y que pronto estaría de vuelta a casa. Ellas me acompañaron hacia la parada del tren donde dentro de unos minutos debía estar ya montado para partir. Allí, en la propia parada, como si de un mago se tratara saque de mi sombrero un pajarito para que me recordara el poco tiempo que estuviera fuera, yo la abrace y le dije que no se preocupara por mi que estaría bien y pensaría mucho en ellas. Mi mujer invadida por la tristeza hecho a llorar y yo la abrace con gran amor y fuerza. le di un beso y le dije al oído que cuidara de la pequeña y de ella. El tren salia en unos segundo y yo ya subía a el cuando mi mujer y mi hija me dieron la mano. Ya subido en el tren pude verlas desde el cristal, pensando en que pronto volvería y traería dinero a casa ya que partí por trabajo a la cuidad de al lado debido a las penurias económicas por las que pasaba mi familia.

Estefanía Torres dijo...

Yo me como la ciudad,la quiebro, la empapo de oscuridad y lleno de dolor el corazón de las personas.
Como tal es mi trabajo y afición, decidí asomarme a una pequeña ciudad la cual me apeteció visitar.Y sin más avancé sobre los raíles expulsando la sombra que cierne a la ciudad.
Me mantengo firme mientras voy frenando y observó sin tristeza apenas como las familias se separan, como lo padres abandonan lo que quieren y se alojan dentro de mí para abandonarlo todo por algo que no saben si tiene futuro. Soy aquel que los lleva hacia un camino sin final, largo e incierto.

Sara Gutiérrez Ruiz dijo...

Todo empezó una noche fría de invierno cuando el padre de una familia numerosa y humilde, les comunico que tendría que irse a la mañana siguiente para trabajar en el extranjero, todos los miembros de la familia no salían del asombro y fueron a dormir sin creérselo. A la mañana siguiente todos vieron que era verdad y que su padre tenía que irse a trabajar al extranjero para poder salir adelante.Todos se despidieron con la esperanza de volver a ver a su padre, eran pequeños y la medre de todos los niños se sentía muy angustiada sabiendo que nunca volvería a ver a su marido. Los niños no eran conscientes de que nunca volverían a verlo pero siempre vivían con la esperanza de verlo y con un pajarito de papel que les dejo de recuerdo.

Manuela Martínez Cárdenas dijo...

Tu que siempre me ayudabas en todo,
En esos momentos en los que no podía dormir,
Que me dedicabas tus mejores caricias.
Un día nublado te fuiste sin más e
Inútil me dejaste con mamá.
Entiendo ahora por qué tu partida
Rezo todas las noches,
Oigo tu suave risa
Por la que yo me sentía protegida.
Aún habiéndote marchado no te guardo rencor
Puesto que espero que vuelvas para ver a la niña de tu corazón.
Acuérdate de mí allá donde estés.

Miriam Abou-Medlej bueno dijo...

En un día,en el año 1907,mi madre me despertó muy temprano para desayunar,yo bostezando y frotándome los ojos me levantaba de la cama y salía de la habitación.Cuando llegue la cocina,me senté la mesa a desayunar,pero de repente vi la maleta de mi padre y comprendí que llego el momento de su marcha.Al terminar mi madre y yo nos vestimos y nos fuimos al estación de tren.Al llegar nuestro destino me puse triste cuando se acercaba el tren de mi padre.Él al mirarme con la cara de tristeza se agachó,se quitó el sombrero y me enseño su pajarita de papel que lo hicimos juntos en el día anterior.Me dijo que cuando le echara de menos que mirase su pajarita de papel y que siempre estaría ahí en nuestros corazones.Cuando se subió al tren fue a su vagón rápidamente,abrió la ventana nos cogió la mano con fuerza y mientras el tren se ponía en marcha poco a poco nos soltaba la mano.Mientras mi madre lloraba yo solo veía como se hacía cada vez pequeño hasta convertirse en una mancha negra muy pequeña pero desde en ese momento nunca jamas lo volvía ver a mi padre.Y cada vez que veía la pajarita de papel recordaba los mejores momentos que estuve con mi padre y mi madre unidos.

Anónimo dijo...

Irene De Pablo Gallego

Estos tiempos son dificiles y tengo que partir. Detras dejo todo lo que mas quiero en este mundo, el amor de mi vida y la hija mas guapa del mundo.
Es temprano y abrí la puerta para darle un beso a mi niña, pero se despertó y junto a mi mujer se unieron las dos para venir a despedirme a la estacion. Mi mujer en un manto de lagrimas y mi hija todavia con los ojos pegados del sueño mirandonos y sin entender todavia el porque de mi partida. Le regalé un pajaro de papel y le dije que cuando lo enseñara a volar volveria.... Y asi pasaron los meses y con un tiempo de enero y mucho viento el pájaro voló de la ventana y yo volví.

Cristina Serra De Torres dijo...

Guardaba todo, otra mudanza más, ya estaba acostumbrada. Despedidas, maletas, fotos, y recuerdos que iba dejando atrás. Nunca he llevado mal el partir a algún otro sitio, quizás he pisado ya tanto una estación de tren que ya lo veo normal.
Recuerdo la primera vez que vi un tren salir desde la estación, la primera vez que pisé una. Fue un día triste, gris, sentía miedo, recuerdo que escuchaba gritos y llantos por todos lados.

Me encontraba yo en la cama, escuchaba a mis padres susurrar en la cocina de aquel pequeñísimo apartamento en el que vivíamos. No sabía que hora era, pero debía de ser muy temprano, pues no había apenas luz en el dormitorio. Me levanté y fui al encuentro de mis padres, cuando me vieron aparecer dejaron de hablar. Recuerdo la mirada triste que me echó mi querido padre, yo no entendía que pasaba. Mi pobre madre, con los ojos llorosos, me preparó un tazón de leche caliente. En la esquina de la cocina vi una maleta. Recuerdo que pregunte con una inocencia típica de una niña, que a donde nos íbamos. Mi madre rompió a llorar, no sabía que era lo que había dicho, pero pedí perdón. Mi padre siguió recogiendo cosas, yo sentía curiosidad, pero no pregunté nada más. Me vestí y salimos temprano hacia la estación.

El tren había llegado, yo estaba nerviosa, me iba a montar en un tren por primera vez en mi vida, estaba feliz, ni si quiera me había percatado del sonido de las bombas, ni de los camiones de guerra que había circulando por la ciudad. Mi padre se acercó a mi, me dio un beso, me dijo que me echaría de menos y que cuidara de mamá. Entonces comprendí todo, mis ojos se inundaron en lágrimas. Recuerdo entonces que se quitó el sombrero y me dio una pajarita de papel, el pobre hombre consiguió sacarme un sonrisa. Me pidió que se lo guardara para cuando volviera.

Mi madre no paraba de llorar, él se subió en el tren, y me quede observando como se alejaba, como aquel gigante de metal se llevaba a mi padre.

Recuerdo consolar a mi madre con unas ilusas palabras. “No te preocupes mamá, va a volver, tengo su pajarita”. Pero no volvió, y mi pobre madre se volvió loca, y yo me quedé sola. Durante años tenía la esperanza de que mi padre volvería a por mi, y guardé su pajarita.

Pronto comprendí que no regresaría, y yo me tuve que ir. Aun así sigo teniendo aquella pajarita, por si algún día regreso a aquel pueblo de mi niñez y me encuentro a mi padre allí.

Sonia Gómez López dijo...

Todos los días me llenaban, me abrasaban la parte de debajo y después de vaciarme me limpiaban.
Poco a poco esto dejó de suceder.
Antes me cogían al menos dos veces al día,después me cogían una y así al tiempo me dejaron en una estantería, como si de un mueble más me tratase, desde ahí ví perfectamente lo que sucedía.
Los Piñero-Faesta era una familia feliz que vivía en una amplia mansión. Todos los días cuando el reloj marcaba las 10, la pequeña Clarita daba un beso de buenas noches a su mamá y su papá, una vez acostada la arropaba muy bien, para que los dragones que paseaban alrededor de su pueblo no pudieran atraparla y hacerle daño. Así la pequeña se sentía segura. Al día siguiente, Clarita iba al colegio, el señor Ernesto a su trabajo y la señora Gisela atendía las tareas de la casa. Así era la monotonía de la familia, hasta que un día…
El señor llegó a casa con malas noticias y le contó a la señora. Tenía que irse a otro país para poder seguir manteniendo a la familia, la empresa en la que trabajaba estaba en quiebra. Ambos decidieron que no debían contar nada a Clarita y así lo hicieron. Acostó como siempre a la pequeña y la arropó. A la mañana siguiente, sus papás madrugaron más de lo habitual para hacer la maleta y determinar qué cosas se llevaría y qué cosas no y la pequeña al oír susurros, despertó.
Se levantó y rápidamente se puso a desayunar, creyendo que pronto iría al colegio cuando de pronto la señora Gisela dejó la maleta en el pasillo.
Clarita que no tiene ni un pelo de tonta pregunta a su mamá quien va de viaje y ésta echa a llorar, no es capaz de responder a la pequeña. Al oír el llanto desconsolado de su esposa, Ernesto va a la cocina y le explica a la pequeña:
“¿Te acuerdas del montón de pajaritos que veíamos en el verano cuando íbamos al parque? ¿Sabes por qué ahora apenas hay pajaritos?
Porque en invierno, hace frío y muchos de ellos no soportan es frío que hace aquí y se van a otros países donde hace más calorcito y allí buscan alimento.”
La pequeña miró a su papá y con lágrimas en los ojos, le dio un abrazo y siguió desayunando.
Al rato, su mamá la vistió bien abrigada, con su gorro de lana que tanto le gustaba a su papá y las botas de agua. El señor se puso su sombrero habitual y la familia salió de casa.
A partir de aquí lo que sé, es lo que la niña representó en un dibujo, el cual enseñó a su madre y explicó lo que significaba. A partir de esto deduje que el señor antes de coger el tren con destino a Alemania, entregó a la niña una pajarita que sacó de su sombrero.

Conforme pasaban los meses, la señora recibía cartas un tanto gruesas,y me daba un poco de más uso que antes. Y ahora…
Tras 730 días sin llenarme por completo, por fín lo hicieron, el señor había regresado a casa y para nunca más irse.

María Atienza Munuera dijo...

Parecía una mañana como todas, me desperté y baje a desayunar. Pero puede observar que en la cocina había una maleta y fue cuando aprecie la tristeza presente en los rostros de mis padres. Papa me dijo que iríamos a la estación pues se iría de viaje por unos días. Así que tocó vestirse y salir a las vacías y temerosas calles que poblaban la ciudad. Llegamos a la estación donde se encontraban centenares de personas. Se podía apreciar el miedo, la inseguridad, la tristeza en aquel ambiente. De pronto mi padre se sacó de su sombrero una pajarita de papel. Admiraba a mi padre, como en un momento como este podía conseguir sacar una sonrisa. Pero el breve momento de alegría duro poco, la despedida había llegado. Mi madre desbordó en lágrimas y mi padre intentó consolarla. Por una parte quise recordarme que mi padre volvería pronto, que en poco tiempo lo tendría de nuevo a mi lado. Pero otra parte de mi, la en cual no quería pensar, decía que sería un para siempre. Aquella gran máquina partió y con ella el miedo del no volver a verlo.

Elena Serrano Pérez dijo...

Nunca pensé que podría llegar éste momento, aunque no sabía muy bien que ocurriría, algo dentro de mí me decía que iba a pasarlo mal, que sufriría. Aquella mañana todo parecía normal, las cosas seguían donde siempre solían estar; el tazón en la mesa y los cereales en la alacena. Sin embargo, había una extraña maleta en la esquina llena, a la vez, de ilusión y de dolor. La familia por primera vez se separaba.
En esa fría mañana de invierno, en la estación, un tren nos dejaba a mi madre y a mí algo desamparadas. Fue difícil pero teníamos que pensar que aquello no iba a ser eterno y que él sólo quería darnos una vida mejor. Pronto volvería, y la felicidad también.

Ana Isabel Carmona González dijo...

Me cojieron,y me dejaron caer sobre la silla, como cada mañana hacían,hoy sentí como el cuerpo que me sostenía se mantenía firme,tenso con un poco de nervios podría decir ,incluso podía notar su corazón mas nervioso que de costumbre .Pasó parte de la mañana y fuí descubriendo que tendría que irme a Francia ,acompañando a mi dueño.No volvería a estar en casa, ni ver a mi familia , nisiquera se si podré estar mucho más tiempo en el cuerpo del señor que me sostiene …Puedo decir que desde que cuento esto han pasado ya muchos años y que nunca podré contar lo que ví...pero fue algo espantoso.Aquí sigo tirado,nunca llegué a mi destino,Francia, pués mi dueño nunca llegó vivo,nos asaltaron unos mal nacidos y aquí sigo tirado con un agujero de bala ,en mi bolsillo,en el lado que da al corazón del que fue mi querido dueño.

Cristina Pérez Rodríguez dijo...

Y allí estaba yo, recién hecha, terminada, perfecta. Pude contemplar el dolor, el anhelo y el silencio de una familia rota. Pude sentir el tacto de él constituyéndome con cierta melancolía, observar las lágrimas de ella en la madrugada y la sonrisa de una inocente niña al haberme sido entregada en sus delicadas manos. Yo escapé de su sombrero y descubrí aquella escena que, en realidad, era lamentablemente la más triste de todas las despedidas, sin embargo, yo era símbolo de confianza y promesa de un futuro incierto pero esperanzador.

Andrea Extremera Torres dijo...

Sabía que algún día llegaría el momento, pero lo veía lejano, y el día llego.
No podía soportar aquel dolor que sentía mientras mi mujer me ayudaba a hacer la maleta, y menos cuando María se despertó y yo sin saber cómo decirle que sabía si volvería a ver a su papá.
Creo que no hacía falta decírselo con mirar a su alrededor bastaba la explicación, no sabía el que pero algo bueno no seria.
Pero yo le prometí que volvería a ver a su papá y le di un pájaro de papel que tenía que guardar y conservar y cuando volviera los dos juntos lo echarían a volar con toda su libertad.

Manoli Millán dijo...

Una mañana como cualquier otra, la de todos los días. Pero mi corazón presentía que esa mañana no iba a ser igual que todas y fué así, yo normal desayunando como bien he dicho como todas las mañanas mi tostada, vajando para ir hacia la cocina ví una maleta en la misma puerta de mi casa, presentí que algo no iba a volver a ser como antes, algo me decía que iba a ser un tiempo triste pero cuando pasará algo de felicidad iba a ver en mi familia. Pues esa mañana de frío, mi madre y yo en la puerta de mi casa con las lágrimas en los ojos, diciendo un adios y pronto volverás a mi padre. Pensabamos en que aquello no iba a ser para siempre pero si por un tiempo ibamos a estar bastante tristes. Pero todo tiene su recompesa.

Marisa Bravo Mantas dijo...

Era un fría mañana del mes de marzo, el amargo olor a café a una hora inusual se clavaba en lo mas profundo de mi ser. Yo, tumbada en la cama, meditaba si salir del cuarto o no, sabia que iba a afrontar un día difícil. Pues decir adiós nunca es fácil y menos si ese adiós se dirige a un padre.
Finalmente decidí salir y disfrutar de los últimos momentos que pasaría con mis padres juntos. Cuando llegué a la cocina ambos estaban sentados, como de costumbre, en aquella pequeña mesa. En el rostro de mi padre permanecía esa sonrisa imborrable que caracterizó su frialdad para afrontar situaciones difíciles. En el rostro de mi madre, las lagrimas delataban su profunda tristeza. Yo me quede observando desde la puerta, sabía que esa imagen jamas la borraría de mi mente. Cuando papá se percató de mi presencia me guiñó un ojo y me pidió que me sentara en sus rodillas, y así lo hice. Todavía siento el calor de aquel beso que me dio en la mejilla. Fue entonces cuando me prometió que volvería a estar con nosotras antes de lo que creíamos, ahora que lo pienso fue cierto, pues él nunca se fue de nuestro lado.
Cuando llegó la hora y tuvimos que acompañarlo a la estación un profundo sentimiento se apoderó de mi. Y una lágrima murió corriendo por mi sonrojada mejilla. Cuando mi padre se dio cuenta me cojió en brazos y me dio una pajarita de papel. Yo la guardé, le di un último abrazo y subió al tren.

Laura Lizana García dijo...

El café de esa mañana, fue el mas amargo de mi vida. Cada prenda que iba dejando en la maleta, era una puñalada que mi corazón recibía. No era fácil, la incertidumbre de la fecha de regreso hacia mas dura todavía mi partida. Un par de meses decían unos, en primavera volverás a estar por aquí exclamaban otros. Yo sabia que iba a tardar mucho mas.
Guardé por ultimo la foto familiar en la maleta con la misma ternura con la que siempre he tratado a mi familia. Mis lagrimas mojaban el terciopelo blanco que cubría dicha foto.
Mas linda que nunca se levantó mi hija, con los ojos de la ignorancia de no saber lo que se avecinaba, con la inocencia de su edad y la mirada perdida, quizás ella pensaba que algo iba a pasar.
Y finalmente allí estábamos, en la estación. El tren llegó como si lo estuviera conduciendo el mismísimo diablo, un ruido grandísimo producían sus oxidados frenos al parar frente a nosotros. Mi esposa mantenía a mi hija en brazos, y juntos nos abrazamos como si ese abrazo fuera el ultimo que nos íbamos a dar en la vida. Un pájaro de papel le hice entrega a la pequeña, parecía consolarle las lagrimas que ya le rondaban las mejillas.
Llegó la hora de montar, la ilusión de un porvenir mejor rondaba mi cabeza, y la fuerza de pensar que cada día quedaría menos para volver a estar con mis dos soles...

Sandra Martínez del Río dijo...

Aquella mañana me desperté con una llamada.una llamada que me advertía que tenía que marchar muy lejos de mi familia un largo tiempo.Poco a poco metía mi ropa en la maleta.Y allí estábamos en la estación donde por última vez iba a ver a mi familia tras un largo tiempo.

Sandra Martínez del Río dijo...

Aquella mañana me desperté con una llamada.una llamada que me advertía que tenía que marchar muy lejos de mi familia un largo tiempo.Poco a poco metía mi ropa en la maleta.Y allí estábamos en la estación donde por última vez iba a ver a mi familia tras un largo tiempo.

Almudena Hidalgo dijo...

Éra una noche fría y muy rara, no podía conciliar el sueño, si dormía algo era teniendo sueños incomodos. A las 9:oo de la mañana desperté y baje hacia el salón en silencio, escuché a mis padres hablar en la cocina que por asuntos de trabajo se tenia que ir a trabajar los dos muy lejos y yo me tenia que quedar con mi hermana unos años mas chica que yo, y con mis tios,en la casa de ellos. Se irian al anochecer, a nadie le gustaba la idea de que ellos se fueran a trabajar afuera pero esque donde ellos estaban no había nada donde él cual trabajar y tenían que llevar hacía delante a sus dos hijas.

Ana Belén Hidalgo dijo...

Una mañana tube la necesidad de irme lejos donde sea pero lejos, y ese diaa me estube despidiendo de toda mi familia pero sin decirle que me iva a ir y que no sabia si volveria,porque prefiero una despedida normal a otra yena de tristeza,por la noche hice la maleta y por la mañana temprano mientras todos dormian me fuí a casa de una amiga que conozco desde pequeña.

Nerea Lozano Moreno dijo...

La tristeza se respiraba en aquella habitacion,donde papá preparaba aquella vieja maleta en la cuál guardó nuestro retrato. Mientras mamá doblava su ropa papá fué a mi habitación para darme las buenas noches como siempre.
A la mañana siguiente nos dirijimos hacía aquella estación donde mi papá marcharía lejos, antes de marchase me estrecho entre sus brazos y me dijo al oido:
-volveré antes de lo que imaginas pequeña.
Sacando un bello pájaro de papel el cual desprendia su olor.
Al ver aquel tren alejarse mi corazón se llenó de pena y mis ojos de lágrimas.Mamá y yo volvimos solas a casa y esperamos impacientes el regreso de papá.

Marta Gómez Lujano dijo...

Allí estaba yo cuando amaneció,en la habitación.Era una de las mañanas más frías de invierno,y aparte de el frío,la tristeza también estaba latente.
Ella se levantó y pensó:hoy me harás más falta que nunca,palabras que sin ninguna duda iban dirigidas hacia mí.
Y así sucedió bajó hasta la cocina y yo muy presente en ella,de camino a la cocina mil pensamientos dislocaban su cabeza.-No,no voy a torturarme más me limitaré a esperar que llegue el momento,se decía para sí.
En ese momento bajó la niña mientras ella y su marido se miraban con ternura,despidiéndose así de sus mañanas juntos.
Cuando llegamos a la estación yo tenía que estar más presente que nunca en ella,sabía que me necesitaba.Estaban madre e hija cogidas de la mano del padre y la mujer sabía que con aquel viaje no sólo se iba su marido,sino media vida..apunto de derrumbarse estuvo hasta que yo hice acto de presencia en ella y pudo aguantar el tirón.

Mercedes Expósito dijo...

Dime diciendo
del dulce dormir,
dormidos duendes
dudan decir.

Álvaro Toril Rayo dijo...

Esa empresa edificará en esta era, edificios enormes.

Alba Sanabria Moyano dijo...

Si yo soñé, tú saliste y él soñó que soplaba cuando solía salir el sol una mañana silenciosa.

Ángel Sánchez Lorente dijo...

Yo fui un mero recuerdo de un padre que daba a sus hijos ya que este se iba de la familia para buscar trabajo fuera del país para dar de comer a dichos hijos.
El ambiente era triste y desolador, aunque brillaba una luz de esperanza por parte de sus hijos que querían volver a ver a su padre.
Yo era ese ultimo recuerdo que tendrían esos niños de su padre, esto era un poco triste.

Víctor Casado Cárdenas dijo...

Ahora alcohol aligera alas artificios. Antes amó ardorosamente, altivamente a Aurora, amiga adorada..antes.

Ana Lorenzo Arenas dijo...

Niña,nunca niegues.
No naciste negativa.
Nubes negras, nieve nueva.
Nunca nos niegan nada.

Alejandro Ruiz dijo...

Pollitos y pollitas,
pavitos y pavitas,
pronuncian pío pío.

Ana Cristina Verdejo Martínez dijo...

Déjame decir,
déjame dialogar,
déjame dejar.
Déjame discutir,
déjame disfrutar,
déjame,dejame.

Víctor Casado Cárdenas dijo...

Susana sonreía satisfecha, saboreó sus suerte, sentada sobre sus sillón.

Paola Ravojc Gavilán dijo...

Antes amábamos al amigo ahora anhelamos aquella amistad.

José Manuel Cardeñas Chica dijo...

Cansado caminaba cuando cantaba cada canción contada con cariño, causaba condena.

Virginia Villar dijo...

Pelo poco "planchado",pelo probablemente poco peinado.

Manuel Jesús Relaño España. dijo...

Su sentir siento,
Sus sueños sueño,
Solía ser su simple sentimiento.

Melanie Jiménez Martínez dijo...

Allí estaba yo en una esquina, posada en una mesa, inmóvil.
De repente vi con mis propios ojos como el padre le daba la mala noticia a sus hijos, el motivo era que él tenia que buscar trabajo fuera del país para dar de comer a sus hijos.
Días después el hombre se marchó dando un beso de despedida a su mujer y una pajarita de papel a sus hijos para que estos no se olvidaran nunca de el y tuvieran esperanzas de volver a verlo.

Mercedes Expósito dijo...

Viendo volar,
vive viviendo,
vuestra voluntad
vuestra valentía,
van venciendo.

Álvaro Sánchez Gómez dijo...

Cuantos cuentos cuentas

cuenta cuantos cuentos cuentas.

Cristina Pérez Rodríguez dijo...

Silvia siempre soñó ser sabia, soñaba sola, sin saber sobre su suerte.

Luis Daniel Expósito Nieves dijo...

Cada casa caía como cartas.
Cesar continuo construyendo casas.
Cada casa construida con cartón.
Cada casa contaba con cuatro cuartos con cuatro camas cada cuarto.
Como cartas caía cada casa.

Ángel Sánchez Lorente dijo...

Pablo Pérez Piamonte
pinta preciosas pinturas
Pablo Pérez Piamonte
pinta por puro placer

Eloísa Correas Pérez dijo...

Mintiéndome me miró, mientras mataba mi mirada.

Virginia Villar dijo...

Mi móvil me marea mientras me mandas mensajes.

Manuel Jesús Relaño España. dijo...

Antes andaba, ahora apenas alcanzo avanzar.

Cristina Sánchez Mena dijo...

Susana sonreía satisfecha, saboreó su suerte, sentada sobre su sillón solucionó setecientos secretos sin sentido. Siempre soñó ser sabia. Susana será siempre sencilla.

Elena Serrano dijo...

Mi madre me miraba mientras me maquillaba muy melancólica, marcando maravillosos movimientos musicales mentalmente.

Cristina Sánchez Mena dijo...

Luna llena llueve lleva lluvia
llena llanto llena labios.

Virginia Villar dijo...

Soñaba siempre su salida sin saber si su suerte sería segura.

Manuel Jesús Relaño España. dijo...

Bajo burbujas buceo.

Leticia González dijo...

Don Diego dijo de dormir donde dormían docenas de duendes. ¿Dónde duermen docenas de duendes? dijo Diana, debajo de dos dorados dinosaurios.1

Leticia González dijo...

Don Diego dijo de dormir donde dormían docenas de duendes. ¿Dónde duermen docenas de duendes? dijo Diana, debajo de dos dorados dinosaurios.1

Raúl Domínguez García dijo...

Reflexionar relajadamente, rompiendo repentinamente ruidos rutinarios, risas rotas, rosas rojas resentidas...

Paola Ravojc Gavilán dijo...

Combina cada camisa corta con cada calcetín colorado.

Virginia García dijo...

Cantando contento, contó cuatro cuentos.

Luisa María López Muñoz dijo...

Solo suena silencio.
Sin sonido, sonreímos
sabiendo solo sembrar
simpatía similar.

Ana Iniesta dijo...



Sola soledad,
solo sentimientos,
solo sabia ser salvada.

Cuatro cocodrilos,
cavaban una cueva,
con cuerpo cualificado.

Félix Delgado dijo...

Si ´´sleep`` su sueño se siente, si su sonrisa salía.

Su sueño ´´show``, su santuario soleado; Sevilla, solo Sevilla.
Santuario, si suena su sonido, señor salía...

Marta Rodriguez Hidalgo dijo...

Ana amaba a Antonio
Angela agarraba a Alex
Amanecer ayuda a amar

José Antonio Sánchez Gómez dijo...

Allí estaba yo observando un retrato en el que estaba con mi esposa y mi hija mientras recogía y metía mis cosas en una maleta, era hora de partir y mientras mi mujer me preparaba mi ultimo almuerzo observe como mi hija me miraba con tristeza, me acompañaron hacia la estación, mientras mi hija me contaba todo lo que estaba haciendo en la escuela, yo la escuchaba pero al mismo tiempo presa de la tristeza disimulaba para que no se me viera toda la tristeza que tenia dentro de mi,me disponía a despedirme, mi esposa lloraba desolada por la tristeza, yo hice un pájaro de papel para ver la alegría en el rostro de mi hija, ella me enfundó en un abrazo que me hizo llorar de pena y mas aun cuando al abrazar a mi esposa oía como sollozaba en mi hombro,subí al tren con la ultima imagen de mi esposa y mi hija fundadas en un abrazo se despedían de mi.

Eloísa Correas Pérez dijo...

Anoche anhelaba a Ana.

Eloísa Correas Pérez dijo...

Cantaba cada canción con cariño.

Jose Manuel Jurado dijo...

Un día de otoño vi como mi dueño me sacaba del armario , me abría , me metía camisetas,pantalones y un paquete que contenía una foto de su familia .De repente me cerré y vi como una persona me cogía y me desplazaba de un lugar a otro.A la mañana siguiente note como me volvían a coger y me mantuve en el aire, el sonido del tren anunciaba nuestra ida.

Cristina Munuera Moreno dijo...

Se soñar,
se sentir,
solo se saludar.

Laura Moreno Serrano dijo...

Soledad.
Solía soñar sola,
solo sabía soñar sola.
Siempre sola.

Adrián Martínez Rodríguez dijo...

Al amanecer acarreaba,
ajetreada, atareada,
azucenas anaranjadas,
al apuesto amorío.

Alguien aguardaba:
¡alegría al avistar
a su amada, atónito aparentaba,
ante aquellas azucenas anaranjadas!

Así afianzaba, ante aquél
agasajo, afecto al amado.
Ablandado acariciaba
aquellas azucenas alteradas.



Eva Mª Martínez Pérez dijo...

Sus sueños solían ser siempre suaves sentimientos sin solución.



Mi mono me mordía mientras mi madre me miraba maravillada.

Almudena Marquez Labella dijo...

Una mañana estaba yo en mi habitación que me había despertado.Mi madre me llamó para ir a tomar el desayuno,y fui que estaban mis padres en el salón y vi que mi papá estaba haciendo una maleta y le pregunté yo a mi papá ¿papá a donde vas? y el me respondió me voy al extranjero a trabajar por un tiempo pero volveré dentro de un tiempo. Yo y mi mamá estabamos tristes porque se iba mi papá.Fuimos mi máma y yo a la estación para acompañar a mi pápa,cuando mi papá se iba a montar en el tren me dió una pajarita para que la tuviera de recuerdo.

Noelia Sampedro Sequera dijo...

Se sentía silencio
Silencio susurrante
Se sentían sonidos sordos
Solo sonidos susurrantes

Alberto Ballesta Tajuelo dijo...

Solo saber su salud,
su susurro seguía sereno,
su sitio, solo su sitio,
siempre su sillón sucio,
sonreía, si se sentía su
silbar similar.

Jesús Ballesta Tajuelo dijo...

Mi medico, me mandó moverme.
Mi madre, me mandó magdalenas.
Me movía, mientras merendaba mayor manjar.
Mira mamá.

Jesús Ballesta Tajuelo dijo...

Estrella, escarcha esta escalera.
Esa es Estela Escobar, escogiste esa, espachurrando ese estropajo, en esa escalera.

Jesús Ballesta Tajuelo dijo...

Aquel asno, asombroso, asqueroso, al árbol amenazaba, al alba, aquel abril apetitoso. Aquella almendra almorzaba al atardecer.

María Plaza dijo...

Me sorprendí a mi mismo dando las doce campanadas, miré hacia abajo, las ascuas del fuego ya estaban apagadas, ya no sentía el calor debajo de mí, supuse que mi querida familia estaría durmiendo como acostumbraban a esta hora. Sin embargo, allí, sentado sobre el sillón se encontraba Carlos, este fumaba de forma ansiosa y la seriedad de su rostro hacía presagiar que algo no marchaba bien. Cogió un trozo de papel y empezó a escribir durante horas y horas, finalmente dio la forma de una pajarita a este papel. Acto seguido, sacó una vieja maleta de piel del armario de la entrada y comenzó a llenarla. Por último cogió el portarretratos que se encontraba encima de la chimenea, junto a mí, le dio un beso y lo introdujo en la maleta. El sueño le venció, y antes de que pudiera anunciar las tres de la mañana este ya se había dormido.

A las seis su mujer entró en el salón. Tenía los ojos hinchados, parecía que había estado toda la noche llorando, despertó a Carlos y este se dirigió a la habitación de su hija, tras quince minutos en los cuales solo escuché el llanto de Carla, ambos salieron, Carlos sostenía a la niña sobre los hombros, esta se abrazaba a él y cerraba sus ojos con fuerza. Cogió su maleta, hecho un último vistazo a su casa, intentando memorizar hasta el más mínimo detalle. Tras esto cogió un billete de tren y partió junto a su mujer e hija a la estación.

María Jesús Ruiz Escobosa. dijo...

Pelean por papeles,
papeles perversos.
Pecan para pagar préstamos.
Pierden para permanecer perdonados.

Africa Maria Garcia Cabrero dijo...

La loba leía la leyenda,
la luna lucía la linda llave leyenda,
la llamaba la linda ,lucera,larga leyenda loba.

Lucas Polo Cañizares dijo...

Colcha cubre camas cosidas con cariño. Carla ,como conseguiste colocar colcha cubre camas.

Lucas Polo Cañizares dijo...

Mi mamá me mima mucho.

Adrián Muñoz Navarro dijo...

Acercarme a aquel amigo,
alomejor acertaría.
Acerté, allí acaeció
aquella amistad apreciada.

Carlos Rodríguez Gutiérrez dijo...


Cuando Carla come,
come como cabras.
Cuando Carlos corre,
corre como caballos.

Ana Martínez dijo...

Aquella tarde nublada
aquella tarde triste
aquella tarde poco soleada
aquella tarde oscura

Victor Ocaña dijo... dijo...

Si yo
sé, que no
se nada, cuando
sepa algo,
será cuando
sepa que
saber
sirve para
sobrevivir.

Lorena Padilla dijo...

Pedro pintaba pinturas preciosas para personas pobres.

Ana Martínez dijo...

Porque te adoro
porque te quiero
porque te amo
porque te extraño.

Cristinna García García dijo...

Como comida con conservantes
canto canciones cucas
construyo casas cálidas
con cariño

Marta Martínez dijo...

Hoy quiero tu sonrisa
Hoy quiero tu alegría
Hoy quiero tu tristeza
Hoy quiero tus malos días.

Jesús Claramonte Ortega dijo...

Carlitos comía comida caliente cuando cuatro compadres comentaban cómo Carlitos casi comía como cochino.

Marisa Bravo Mantas dijo...

Silencio sonoro sedante, sal suavemente sin sentir mis sentidos serenos soñadores.

Marta Martínez dijo...

Mi suerte es bendita
Mi suerte es aprovechada
Mi suerte es la caña
Mi suerte es la mejor.

Jesús Claramonte Ortega dijo...

Cortar cebolla,con cuidado,colocar cachos cortados.
Cocinero cocina con condimentos como camarero coloca cucharas con cuidado.

Andrea Extremera Torres dijo...

Estefanía estaba especialmente entusiasmada en esta estatua. En ella encontramos enormes especies estudiadas en esta escuela, expresada en esos espacios enormes,embellecedores.

Borja Castro dijo...

Adolezco amor. Ámote apasionadamente Ana. Ámame. Ama a Andrés. Así aunaremos ambos anhelos.
Adiós, ansiado amor.

Lorena Padilla dijo...

Mi madre me mira mucho mientras monto mi motocicleta

Mª José Esteban Collado dijo...

Por poder, puedo pedir a pájaros de papel volar, pero por pedir prefiero poder perderme profundamente por tu perfumada piel.

Lorena Padilla dijo...

Maria mueve su melena mientras menea su marioneta

Jesús Claramonte Ortega dijo...

Pablo pinta papiros para personas poderosas,pudientes.

Lorena Padilla dijo...

Gallinas granan grandes granos en la granja

Borja Castro dijo...

Pongo palabras por poner para poder publicar palabras por P

Andrea Extremera Torres dijo...

Silvia saludó, se sacó su saco saturado,, soltó sus sandalias, se sentó. Sergio sirvió salchichas, saladitos, sopa sin sal, selectas sardinas. Silvia, sonrojada, sorbió su sake sin sonreír.

Lorena Padilla dijo...

Donde dije digo , digo Diego

Andrea Extremera Torres dijo...

Duerme, dulce Diana. Dentro de diez días descubrirás donde debí dirigirme.

Andrea Extremera Torres dijo...

Después de discutir diferentes dificultades durante dos días, doce duendes de Dinamarca, deshonradamente, decidieron dividirse dos docenas de delicados diamantes

Lorena Padilla dijo...

Susana sonreía satisfecha, saboreó su suerte, sentada sobre su sillón

jaime varjas huertas dijo...

Puedo o no puedo con esta vida,puede ser que aveces nos supere , pero nunca nos daremos por vencidos, porque no vamos a vivir para siempre

a dijo...

Cría cuervos con canas, cabras con cuernos curvos, coloridos colibríes, ciervos con caparazón, caza conejos, come codornices casi cotidianamente, confunde coyotes con carneros, cumple con cada compromiso, comprende cualquier cosa complicada, construye caminos, calles, carreteras, calzadas, colabora con causas comunes.

Lorena Padilla dijo...

Susana siempre soñaba ser sabia

*Andrea Extremera Torres dijo...

Cría cuervos con canas, cabras con cuernos curvos, coloridos colibríes, ciervos con caparazón, caza conejos, come codornices casi cotidianamente, confunde coyotes con carneros, cumple con cada compromiso, comprende cualquier cosa complicada, construye caminos, calles, carreteras, calzadas, colabora con causas comunes.

Irene Ruiz Montero dijo...

Antes, amante amigo.
Abrazo abrigo.
Abuso, adicto.
Amargura, asfixia.
Ahora, ASESINO.

Almudena Hidalgo dijo...

Carlos Cortés comía comida caliente cuando cuatro compadres comentaban cómo Carlos Cortés casi come como cochino.

Ana Belén Hidalgo dijo...

Mi mamá me mira mucho mientras miro mí móvil.

Ana Belén Hidalgo dijo...

Recuerdos de risas rotas
recelosa,y rabiosa
rompe,mi ruta
rondame ,sin rencores
la rebeca roja rota
redime mi rezo
recorreme en tu regazo
recojeme,rescatame
de repente,sin un rato.

Almudena Hidalgo dijo...

¿Puede Pantaleón prometer pomada prodigiosa para producir poblado pelo, permaneciendo pelón?

Almudena Hidalgo dijo...

Tantas tontas tonteando con todo el territorio, teniendo todas tantas tonterías a tan temprana edad.

Laura Rodrigo Rodríguez dijo...

Rosa Rodrigo Rodríguez rodeo rápidamente el río rumbo Rindon.

Sonia Pérez Anta dijo...

María maravillada, miraba mucho mi manta mágica

Germán Mena dijo...

En ese estado... estaba estando, eso era especial. En el escuálido espacio entre el esperma estuvo esperando el ermitaño esperpéntico.

Iván Ramírez Soto dijo...

Amado árbol,
amigo abonado,
antes agachado,
ahora alzado.

Sonia Pérez Anta dijo...

Toda tonta tiene tremendas tonterías. Tú te trastornas tratándolas todas

Teresa de Haro Estepa dijo...

Siempre sin sonrisa, siempre seria, siempre sin sentirme suya.

Germán Mena dijo...

Rayos. Rezumbaban reses. Revolvíanse rosas redecapitadas. Rozar. Rozando. Rozado. Rizando rizos.

sara gutiérrez Ruiz dijo...

Sara siempre sonrie sin sentido, Sara sólo sonrie si se siente segura.

José Manuel Alonso González dijo...

¿Pensáis pintaros para parecer perfecta?

Iván Ramírez Soto dijo...

Si somos.
Si sabemos.
Si silbamos.
Somos solamente silabas.

Cristina Serra De Torres dijo...

armonizar aleatoriamente algún armónico acontecimiento. aunque ausente al acordarme, atemorizo aquella analogía anterior.

Estefanía Torres dijo...

Poca pipa puede picar porque peca picando ,pudiendo pecar planeando pensar porque pudiendo picar pecando.

Elena Chinchilla Madueño dijo...

solía soñarle siempre sonámbula sin sentido sonriendo sabiendo solamente su silencio.

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