martes, 30 de noviembre de 2010

Patadas de diciembre

Hemos seleccionado algunas de las mejores patadas que los miembros de nuestro club han encontrado. 
Periódicamente iremos publicando algunas más, así que no guardéis las cámaras y seguid enviando vuestras sugerencias.


Empezaremos con este cartel cazado en la puerta de un establecimiento en Mojácar:


Dirían los perpetradores del cartel… ¿para qué poner las haches si no suenan?
¿Se referirían a un cuerno o al palo de la bandera?

Seguimos con una serie de tildes, o más bien de “no-tildes”:





¿Para qué poner las tildes, esos molestos trazos cuyas reglas traen de cabeza a tanta gente? Pues nada, incluso en los carteles oficiales se olvidan de ellas. ¿Dónde estará ese pueblo de “Jaen” en el que todos “bailan”? ¿Y cuál será su gentilicio? ¿Bailaores?

Y no, que nadie diga que no se ponen las tildes porque son mayúsculas:



A más de uno se le habrá pasado por la cabeza que si no poner la "h" se considera falta de ortografía, entonces es mejor ponerla y curarse en salud…




Y encima esa tilde. No quiero ni pensar cómo pronunciarían esta palabra en algunos pueblos españoles en los que la "h" suena como "j"… ¡SE JALQUILÁ!
Duele. Esta duele.

Acabaremos con una gran patada que ni siquiera se va a comentar.


Después de ver un letrero como éste, sólo podemos quedarnos de esta guisa:



Nos hemos dejado muchas fotos guardadas para otra ocasión, pero seguid al acecho, chicos, que después de Navidad habrá más.

 


viernes, 26 de noviembre de 2010

Pipilota para los niños soy


Y CON TODOS VOSOTROS...


CACHITO

¡Hola a todos!
Soy la mascota de la biblioteca escolar del colegio Juan Pedro de Alcaudete.
Vengo del espacio para enseñaros el mejor invento:

“LEE SI QUIERES APRENDER”


Para nuestros amigos del colegio Juan Pedro: 

¡Bienvenidos!
Nos encanta vuestro blog

 y seguimos todas las actividades que estáis realizando. Vemos también que le hacéis caso a Cachito y que estáis leyendo mucho porque queréis aprender.
Gracias por hacerlo, y gracias también por colaborar con nosotros.
¡Esperamos vuestros comentarios y dibujos de Pippi!
Un abrazo muy fuerte de vuestros amigos del IES Jándula de Andújar.




"En los confines de una pequeña ciudad sueca había un huerto exuberante, y en él una casita de campo. En esta casita vivía Pippi Calzaslargas, una niña de nueve años que estaba completamente sola en el mundo. No tenía padre, ni madre, lo cual era una ventaja, pues así nadie la mandaba a la cama precisamente cuando más se estaba divirtiendo, ni la obligaba a tomar aceite de hígado de bacalao cuando le apetecían los caramelos de menta". 

Astrid Lindgren, Pippi Calzaslargas




miércoles, 24 de noviembre de 2010

Varada en la infancia




LA NIÑA FEA

La niña tenía la cara oscura y los ojos como endrinas. La niña llevaba el cabello partido en dos mechones, trenzados a cada lado de la cara. Todos los días iba a la escuela, con su cuaderno lleno de letras y la manzana brillante de la merienda. Pero las niñas de la escuela le decían: “Niña fea”; y no le daban la mano, ni se querían poner a su lado, ni en la rueda ni en la comba: “Tú vete, niña fea”. La niña fea se comía su manzana, mirándolas desde lejos, desde las acacias, junto a los rosales silvestres, las abejas de oro, las hormigas malignas y la tierra caliente de sol. Allí nadie le decía: “Vete”. Un día, la tierra le dijo: “Tú tienes mi color”. A la niña le pusieron flores de espino en la cabeza, flores de trapo y papel rizado en la boca, cintas azules y moradas en las muñecas. Era muy tarde, y todos dijeron: “Qué bonita es”. Pero ella se fue a su color caliente, al aroma escondido, al dulce escondite donde se juega con las sombras alargadas de los árboles, flores no nacidas y semillas de girasol.

Los niños tontos
Ana María Matute. Premio Cervantes 2010

domingo, 14 de noviembre de 2010

Mensaje en una botella


El escritor de microrrelatos suele ser alguien que huye de un incendio con lo puesto. La orden es salvar los muebles, tirar por la borda todo aquello que no sea imprescindible porque la inundación -sí, algo tiene de paranoico- o el naufragio es inminente.

Lo curioso es llegar a esa condición por puro perfeccionismo: debería hacerse mirar ese empeño de meter un barco cada vez más grande en una botella cada día más pequeña. Presentación, nudo, desenlace, diálogo y ubicación espacio-temporal en el menor número posible de palabras.

Una auténtica reválida para el que los escribe y para quienes los leen.






POR FIN VIERNES

Después de mirar al indígena más detenidamente, a Robinson le pareció aburrido e indolente.
Olvídalo…, le dijo, te llamaré Lunes.

Aster Navas