Descubre la Magia de la Lectura

¡Bienvenidos!

Las historias que vais a leer siempre esconderán algo para cada uno de vosotros.
Encontraréis el miedo con Edgar Allan Poe y la ternura con Miguel Hernández. Descubriremos autores que nos hablarán en sus distintas lenguas.Os cantarán poesías y leeréis versos que suenan como canciones. Hablarán los clásicos para narrar mitos y leyendas. Habrá peligro, terror, confusión... y esperanza.
Disfrutad de los libros, disfrutad de las historias...
y descubrid la Magia de la Lectura.



viernes, 31 de octubre de 2014

Ánimas



La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.





Hacía ya un buen rato que le dolía la cintura y el cuello. Por enésima vez dirigió su mirada al salpicadero y observó que el reloj no funcionaba. Resopló, un tanto fastidiado, pensando en si podría arreglarse con más o menos trabajo. Finalmente decidió que, aunque a él le jodiera mirar el teléfono cada vez que quisiera saber la hora, la avería costaría mucho más de lo que representaba en sí un simple reloj. Tosió y con un gesto brusco volvió a quitar el aire acondicionado. Se encontraba de un humor de perros, molesto por aquel viaje, molesto por tener que llevar aquel coche, molesto por cada camión que retenía su paso y molesto porque necesitaba una ducha que no podría darse antes de entrevistarse con un cliente al que no se acercaría demasiado por temor a apestarlo. Sacó un cigarrillo del paquete, se lo llevó a la boca y recordó que su novia no quería que fumara en su coche.



lunes, 13 de octubre de 2014

Dentro del espejo




La mirada que podemos tener cada uno de nosotros viene condicionada por infinidad de cosas. Nos influye la música que escuchamos, las películas que vemos, los artistas que conocemos… Hay tantas cosas que es difícil de definir de una manera concreta, pero creo que ahí reside el atractivo de todo este tipo de historias. La fotografía capta esas imágenes y eso da paso a un abanico sumamente amplio de posibilidades. Cada persona que utiliza una cámara está viendo una cosa diferente… y ahí es donde radica el atractivo y la riqueza de la fotografía.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Aprender enseñando


¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos?
¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?





El cuento más largo

En tiempos muy, muy remotos, hubo un rey llamado Andriambahoaka que tenía una hija única en edad ya de casarse. Según la tradición, a los padres les tocaba elegir el esposo de su hija. Unos confiaban simplemente en que el destino se cumpliera. Para otros, la inteligencia y la sabiduría debían ser las cualidades indispensables para el futuro yerno. Para el rey Andriambahoaka, no eran ni la fuerza ni la astucia los requisitos más meritorios, sino el talento para contar el cuento más largo.

Todos sabían que el rey era muy aficionado a los cuentos, y no pocas veces pasaba la tarde con sus sirvientes y sus cortesanos contando relatos e historias. El rey convocó entonces a sus súbditos para decirles:
-Aquel hombre que sepa relatar el cuento más largo se casará con mi única hija. Debe ser un solo cuento, que empezará a la puesta del sol y se acabará al día siguiente, a la salida del sol.




2014, centenario de la llegada de Karen Blixen a Kenia




miércoles, 28 de mayo de 2014

Esa luna...


Esa luna color de viejo saxofón 
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.

Luis García Montero














lunes, 12 de mayo de 2014

lunes, 21 de abril de 2014

Lean


_ “¿Fue tu abuela la que te permitió descubrir que ibas a ser escritor?”, le preguntó en los años setenta su amigo y colega Plinio Apuleyo Mendoza.
_ “No, fue Kafka, que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los 17 años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: “Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa”.

Gabriel García Márquez





Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.



Allí estaba otra vez ese ruido. 
Aquel ruido frío, cortante, vertical, que ya tanto conocía pero que ahora se le presentaba agudo y doloroso, como si de un día a otro se hubiera desacostumbrado a él.



El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.



El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita.



Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.




23 de abril, Día Internacional del Libro