domingo, 5 de abril de 2015

Y tú, ¿qué haces con ellos?




1. Dibujar corazones en los márgenes de las páginas impares.

2. Forrarlo de papel de colores y que nadie sepa qué estamos leyendo.

3. Guardar fotos antiguas entre sus páginas.

4. Usarlo como almohada en una siesta de playa.

5. Dejar que nuestros dedos conjuren el azar y lo abran en cualquier página.

6. Desnudarlo ansiosamente de su funda de plástico.

7. Secar entre sus hojas pétalos de flores.

8. Imprimir en él nuestro ADN al pasar página ensalivando la yema de los dedos.

9. Hundir entre sus páginas ese marcador que nos regaló nuestro mejor amigo.

10. Hacer que todo el mudo corra a leerlo publicando su título en una Lista de Libros Prohibidos.

11. Permitirse el lujazo de comprarlo en pasta dura aunque nos cueste un riñón.

12. Esconder dentro los billetes ahorrados a fuerza de pequeños sacrificios.

13. Arrancarle las hojas que nos han resultado absolutamente infumables.

14. Encontrar en su interior, al releerlo, una olvidada y vieja carta de amor.

15. Escribir primorosamente nuestro nombre y la fecha en la primera página.

16. Cotillear los fragmentos que otro lector subrayó incautamente.

17. Utilizarlo como sustituto de esa pata rota de la cama.

18. Prometer, apoyando una mano sobre él y otra en el corazón, que nunca más volveremos a hacerlo.

19. Imprimirle la huella de un beso en la última página.

20. Ahorrar unos cuantos euros comprando la edición de bolsillo.

21. Camuflarlo dentro de las hojas del cuaderno de matemáticas.

22. Personalizarlo con un ex libris misterioso y único.

23. Cambiarlo por otro en una librería de libros usados.

24. Llevarlo bajo el brazo como un complemento más de nuestro atuendo.

25. Envenenar sus hojas con una pócima mortal al estilo de El nombre de la rosa.

26. Devorarlo con indolencia mientras nos damos un baño.

27. Colocarlo sobre otros libros a modo de columna o de escultura.

28. Olisquear el perfume de su último lector.

29. Dormirnos con él entre las manos.

30. Darnos el gustazo de ser egoístas y no prestárselo a nadie.

31. Arrojarlo hoja a hoja por la ventanilla del tren, como dicen que hacía Cortázar.

32. Servir de alimento a un cachorrito de pastor alemán con inquietudes bibliófilas.

33. Marcar con lápiz rojo esas líneas que nos han impactado.

34. Volvernos locos intentando averiguar en qué lugar de nuestra biblioteca lo habíamos situado.

35. Olerlo recién comprado para disfrutar de su aroma.

36. Pasearlo de un lugar a otro sin llegar jamás a abrirlo.

37. Lanzárselo a nuestro hermano a la cabeza para que deje de molestarnos.

38. Olvidarlo en el autobús y echarlo de menos.

39. Hojearlo distraídamente, dejando pasar el tiempo.

40. Aplastar con él sin piedad a un mosquito impertinente.

41. Marcar algunas letras y crear un mensaje cifrado.

42. Descubrir entre sus páginas arena de las vacaciones del pasado verano.

43. Escribir en él nuestro número de teléfono y regalárselo a esa persona de la que nos hemos enamorado.

44. Alimentar el fuego de la chimenea en caso de escasez de combustible .

45. Gastar una pasta en encuadernarlo en piel sólo porque nos gusta acariciar su lomo.

46. Abrirlo por la última página y devorar con ansiedad el final por adelantado.

47. Secarlo encima del radiador después de una traicionera tormenta.

49. Transformar mágicamente una impersonal habitación de hotel en nuestra casa.

48. Dejarlo en un banco del parque para que alguien lo encuentre.

50. Volver a leerlo y comprobar que, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.







Abril, mes del libro en el IES Jándula



domingo, 15 de marzo de 2015

Cada noche




El tamaño de los monstruos dependerá del miedo que les tengas. Si te sientes valiente, verás al monstruo pequeño y cobarde...

Y a partir de entonces, las dos dejaban caer su brazo, cada noche.
Cada noche.

Santi Balmes, Yo mataré monstruos por ti





domingo, 15 de febrero de 2015

Andalucía de cuento y chirigotas




Érase una vez
una gran región
que tenía por nombre Andalucía,
donde en carnaval
todos los años igual,
los mismos piropos le decían;
la Cenicienta,
la que siempre a sus hermanas
le limpió la casapuerta;
Bella Durmiente,
que durmió cuarenta años
y todavía no está despierta;
Reina Mora
donde el cielo brilla,
eres un sitio para vivir de Campanilla.
Si hubiera trabajo aquí
tú serías el país, País de las Maravillas.
A mí qué más me da,
si luce la Blanca nieve
por las sierras de "Graná",
si tu gente calló
igual que la Sirenita
cuando se quedó sin voz.
Qué más da,
si eres Bella, qué más da,
si a mi Princesa Gitana
le ha tocado la China.
Andaluz,
¡ay, mi Indígena del sur!
todavía en España,
déjame que te recuerde,
nos tachan de flojos
y nos siguen poniendo verdes.






Escúchame niño, atiende enseguida, 
vamos a contarte algo necesario.
Esto va a servirte para toda la vida,
vamos a enseñarte el abecedario.
Con la A aprenderás a amar,
pero sin B no hay beso con el que besar.
Con cariño, calma y corazón
debes dárselo con decisión.
Escaquéate, escapa y evita
a la fémina, fácil, falsa y figurita,
a la gente con guita que te grita,
al hombre del hogar en el que habita
si insulta, si te ignora o si te irrita.
No jures juramentos, no jures jamás,
no seas un kamikaze y un kilo pases de los demás.
Los libros te harán libre,
mima tu material
nunca seas un nini,
ni un niño ñoño al que engañar.
Si has ofendido a otro
pues pídele perdón,
quiere a los que te quieran,
respeta razas y religión.
No seas siempre un santo,
ten tus tonterías,
que de un único uso
se vive la vida.
Tú ponle una X a la hipocresía.
Ya termino, ya acabo en un periquete,
y aprovecha el privilegio de poder ir al colegio
y de no ser un zoquete.



28 de febrero, Día de Andalucía


domingo, 18 de enero de 2015

I AM LORD VOLDEMORT





- Bueno -dijo Ryddle sonriendo-, ¿cómo es que un bebé sin un talento mágico extraordinario derrota al mago más grande de todos los tiempos? ¿Cómo escapaste sin más daño que una cicatriz, mientras que Lord Voldemort perdió sus poderes?

En aquel momento apareció un extraño brillo rojo en su mirada.

- ¿Por qué te preocupa cómo me libré? -dijo Harry despacio-. Voldemort fue posterior a ti.

- Voldemort -dijo Ryddle imperturbable- es mi pasado, mi presente y mi futuro, Harry Potter...

Sacó del bolsillo la varita de Harry y escribió en el aire con ella tres resplandecientes palabras:

TOM SORVOLO RYDDLE

Luego agitó la varita y las letras cambiaron de lugar:

  SOY LORD VOLDEMORT  



J.K. Rowling, Harry Potter y la cámara secreta